Y me enamoré de tí

por Fausto Lipomedes  -  10 Enero 2011, 17:01  -  #La mesa

Panorama-14.JPGDentro de lo aciago siempre hay luz. La luz resplandeció a mi lado, sentada en un taxi. Ibas allí, sin apoyar la espalda en el respaldo. Nerviosa, mirando todo a tu alrededor, moviendo tu cabecita a diestra y siniestra, como recién nacida al mundo, mirando, mirando, con tu boca, a veces entreabierta. Y me enamoré de ti profundamente, de esa niña que habita en ti, no la pierdas, de ese carácter entusiasta, optimista, alegre; de tu risa, que obliga a tus ojos a cerrarse hasta convertirlos en una línea, de tu cuerpo, nervioso, revoltoso, buscando siempre el calor, de tu andar decidido y sin vacilación, de tus ganas de ver, de tu continúo ofrecimiento a compartir la vida. Me enamoré de ti de nuevo y me llamé idiota una y otra vez, y me enamore de tu paciencia, de la capacidad que tienes de quererme. Y me enamoré de ti, de todo lo que provocas aún tumbada en un sillón, de tu mirada tras tus gafas, de tu horquilla, de tu futura coletita, de tus ruidos en la cocina, de la forma en qué abrazas, de cómo amas, de cómo besas, de cómo aprietas, de tus manos, tus orejas tan simpáticas, de tus pecas, de la forma de acariciar todo aquello que tocas, de tus palabras, de tu boca, de lo poco que te preocupa el mundo, de lo mucho que te importa la vida, nuestra vida, mi vida. 

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: