Va de gatos

por Fausto Lipomedes  -  7 Mayo 2012, 21:53  -  #Cosas de todos los días

Mi vecino, el marido de la mujer a la que daba por muerta, llama a mi timbre. Le acompaña un gato negro como el betún y con unos ojos amarillos intensos que nunca cierra. Me mira descarado (el gato), mientras me habla mi viejo vecino. Me pregunta algo sobre una gata que ha parido. Realmente no se de que gata me habla. Hay un montón de gatos y gatas por la zona. Una de ellas, que luego me entero que es gato, viene por casa de vez en cuando, ha dormido en casa y la hemos dado de comer. Ultimamente aparecía con otro gato negro más menudo que ella, y que también particiò en ciertos cuencos de leche y algún que otro bocado. Pero hace tiempo que no se nada de ellos dos. El viejo me habla de un otro gato o gata al que daba de comer su mujer, lo que provocó que el gato o gata se quedara a vivir con ellos. Que lio de gatos ¿no? En realidad no me enteré sobre lo que me preguntaba el viejo. Se que iba de un gato o gata perdido o perdida y de gatitos nacidos, pero realmente no sabía qué decirle. El gato negro de ojos amarillos no paraba de mirarme fijamente, como queriéndome decir: no le digas nada. Al fin se fue, y el gato negro de ojos amarillos tras él. 

Ha pasado una semana y mi hijo corta la hierba en una pequeña parcela debajo de casa. En el terreno hay amontonada paja del verano pasado. Ya se ha apelmazado y su volumen ha ido menguando, como si fuera desapareciendo, poco a poco. De pronto mi hijo me llama y me pide que baje. bajo y los dos descubrimos una gatera en aquel monticulo de paja. Tres gatitos con apenas días andan titubeante en aquella cueva improvisada y placentera. Les bajamos un cuenco de leche. Maullan como si fueran pajaritos. Le digo a mi hijo que pasemos de ellos, que su madre debe de andar cerca, observándonos. Al rato la veo entrar, a la madre, por un lateral de la madriguera. Es ese gato, desduzo que es gata, negra de ojos amarillos. Me mira tan fijamente como aquella vez que andaba junto al viejo. Me observa y no se si me agradece el improvisado hogar, o bien me advierte que ni siquiera me acerque a sus crías. 

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