Un trazo

por Fausto Lipomedes  -  22 Noviembre 2011, 01:21  -  #Cosas de todos los días

15-16 y 17 de septiembre 2011 049Son así los artistas. Sobre todo son artistas. Con ese arrebato vital que roba el aire de los demás, el poco aire que tengas o puedas tener. Con esa peculiar forma de ver las cosas, con esa sencillez para desenredar nudos, con esa facilidad para desmenuzar y explicar, con esa capacidad para conceptualizar en un simple trazo cualquier complejidad. Es asombroso observarles y escucharles. Y cómo les gusta hablar y poner en duda, y profundizar y rodearse de situaciones complejas y difíciles para, con un movimiento crear una forma en curva de dulce tacto, un color, un volumen que reduce todo al origen primigenio, la primera celula indivisible de la vida. Los artistas y su mundo. tengo la suerte de estar muy cerca de uno de ellos. Esa sonrisa que se pinta en su cara pues todo es arte y volúmenes y colores, esa capacidad para ver la forma en que otros artistas expresan el mundo. Nos acercamos a un grabado. Me gusta, dice la artista. ¿Qué ves ahí? pregunto yo mientras observo un rectangulo oscuro asentado sobre una tierra frágil, y sobre él, latigazos etéreos rojizos, combas que rozan a aquel rectángiulo oscuro. ¿Cómo que qué veo?, dice. No veo nada, simplemente me gusta lo que veo, me responde la artista. Yo miro aquellas formas, trato de buscarle un significado. Supongo que me falta esa capacidad de no ver nada, supongo que me falta esa capacidad para concentrarme simplemente en sentir algo en su globalidad sin importarme sus razones, sólo ese momento, esa idea que alguien ha llevado a un papel, una idea que mañana no será, una idea que el propio artista habrá olvidado ya y deja para los demás, pues ya estará en otro pensamiento, o en otro momento creativo que no volverá a repetirse. Pienso en todo esto mientras tomo un pincho de tortilla en un polígono industrial, en un bar de obreros de la metalurgía de palillo en los dientes, coñac y enormes buches con el cuello levantado hacia el televisor dónde escuchan al recién ganador de las elecciones generales. Uno repite tres veces: son el mismo perro con diferente collar. Una vez más lo vuelve a decir. me cojo mi café y me salgo al exterior. Quince minutos después llego a uan especie de nave industrial del polígono. Entro. A mi derecha un guarda jurado tras un cristal que me pide el carnet. Torpemente apunta mi nombre en un papel, me pasa otro por debajo de la ventanilla de cajero de banco, me dice que lo firme. Al otro lado de la sala unas señoras de la limpieza hacen eso, limpiar, una sala de reuniones de sillas metálicas de esas que hacen mucho ruido cuando trpiezas con ellas. Una sala nada acogedora. La puerta que da a la calle es de estas que se abren cuando pasas cerca. Espero y cómo no se que hacer me paseo por el hall también destartalado y las puertas no paran de abrirse. Me propongo no moverme más para que no me digan algo asi como: niño, quieres dejar ya de tocar los cojones guapo. Me pongo a leer el papel que me ha entregado el guarda jurado que se titula: Instrucciones en caso de emergencia, y dice así: 

Si durante su estancia en nuestras instalaciones surgiera alguna emergiencia: 

Mantenga la calma

No corra

No utilice montacargas, ni cabinas de personas.

Si esta visitando a una persona, no se separe de ella y siga sus instrucciones. 

En el caso de haberse quedado solo, informe de su presencia a las persoans del área donde se encuentre. 

Esté atento a las instrucciones que serán dadas por el personal de las brigadas de emergencia. 

En el caso de evacuación: 

Siga las instrucciones del personal de evacuación. Le reconocerá por llevar un chaleco de color amarillo. 

Siga las señales de evacuación que le llevarán hasta la salida más próxima.

En el punto de reunión externo hágase conocer y espere con el resto de las personas.

Si fuera horario nocturno o festivo y no hubiera nadie de brigadas, siga las órdenes del Centro de Control. 

 

Se me abre la boca, pienso en el modernismo, pienso en Diego Rivera, en tí, en la piedra, en los atardeceres, en tejados y rios, en catedrales, en tus ojos mirando el arte, en tu expresión de enigma con la boca entrabierta deduciendo el origen del Universo.

07.11.2011 029Un avión pasa sobre mi cabeza silbando camino de las pistas de aterrizaje. 

 

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