Atrapado en suposiciones

por Fausto Lipomedes  -  2 Febrero 2010, 12:17  -  #Cosas de todos los días

IMG01143Las buenas cosas van despacio, y además anuncian descaradamente cual es la velocidad máxima a la que piensan ir. Además, no ocultan nada, si te asomas puedes ver todo lo que llevan y el porque de su lento paso. Las buenas cosas tardan en llegar, se han de formar lentamente, necesitan madurarse, coger cierto color y textura y adoptar un aspecto y forma adecuados para poder disfrutarlas. Pacientemente nos ponemos tras ellas, adaptando nuestro paso a su velocidad, pero impacientes por dejarlas atrás porque simplemente, nos parecen lentas.

IMG01144No se si mi vida es la de un hombre estresado. No se si el estrés en sí mismo es capaz de moldear una forma de vida. Ignoro si el estrés es simplemente una justificación para no encarar los verdaderos interrogantes de nuestra trayectoría. Tampoco se si realmente padezco estrés. Pero si es cierto que con el paso de los años puedes definir la vida en dos patadas. La primera es tu formación, la segunda en que gastaste tus mejores años y tu esfuerzo, para construir qué, para intentar qué, para hacer historia con que historia. A veces sale bien, otras, y de nuevo con el paso de los años, ves sólo un malgaste, y en tal caso llegas a la conclusión de haber echado por la borda tu vida. Supongo que eso define nuestro carácter para el último tramo, de ahí los viejos amargados, de ahí los viejos afables, de ahí los viejos jóvenes, los viejos cascarrabias, los viejos que son más viejos de lo viejos que son en realidad. 

IMG01145Supongo que un día, igual que llega la primavera una mañana o una tarde, te analizas, te mides y pesas, y echas cuentas de tus años acumulados, tus kilos, tus canas, tus arrugas. Supongo que un día te das cuenta de lo bueno y de lo malo. Supongo que ese día llega cuando te das cuenta de que estás a punto de no tener tiempo para tener proyectos, de la finitud de tu existencia. Supongo que es el momento de abortar sueños e ilusiones porque llegas a la conclusión de que ya no merecen la pena porque no te dará tiempo. Supongo que ese día miras a tu alrededor, observas lo que tienes y a quien tienes y lo aceptas como lo conseguido. Supongo que ese día lo valoras, le otorgas su importancia y su peso y en ese momento empiezas a cuidarlo, a mimarlo, a acariciar las heridas que tu mismo has causado, a lamerlas y sanarlas. Supongo que ese día ya no sientes deseos,  sólo memoria de lo que fueron en medio de una sonrisa. Supongo que ese día la vida se transforma y aterrorizan los cambios y los riesgos, más aún si quien los propone o con quien los planeas resulta que no te ofrece seguridad. Perdemos nuestra individualidad, perdemos nuestro ímpetu, y lo que queremos es refugiarnos, ampararnos, cobijarnos. Supongo, todo ello lo supongo. Ni siquiera podemos estar seguros de nuestras conclusiones. Vivimos atrapados en las dudas y las contradicciones y en consecuencia, a veces sólo aparentamos porque sentimos miedo. Esto también lo supongo. 
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