Sombras del cerebro

por Fausto Lipomedes  -  16 Agosto 2010, 18:38  -  #Cosas de todos los días

GSC 0001Las nubes de ayer noche presagiaban la fina lluvia de esta mañana. Continuo con mi mudanza cerebral. Esta mañana me he levantado y me he bajado al salón a tomar mi café. Me gusta americano, con apenas leche, sin azúcar. He mirado la persiana bajada del salón. Estaba medio dormido. El día estaba gris y llovía ligeramente. Resultan extrañas las luces que provocan un día gris después de tantos días blancos.

 

GSC 0004Miraba la persiana, de esas que tienen pequeños agujeritos por los que entra la luz aún estando bajada. He contado pacientemente los agujeritos de una de las líneas, había cuarenta y dos. He vuelto a contar otra línea para verificar que no me equivocaba. Exactamente los mismos, cuarenta y dos. Luego he contado las líneas: cuarenta y cinco, y he multiplicado pacientemente cuarenta y dos por cuarenta y cinco. He multiplicado cuarenta por cuarenta, luego he añadido las cinco líneas restantes, y los dos agujeritos extras los he calculado con una operación mental independiente: mil ochocientos noventa agujeritos tiene mi persiana. He acabado agotado y luego me he preguntado la razón de tan estúpido ejercicio aritmético. 

 

GSC 0005Quizás sea necesidad de conocer datos absurdos de la casa que ya tengo en mente dejar. Necesidad de conocer todos los detalles en los que nunca has reparado porque sabes que el tiempo se agota en ese lugar, y que no vas a tener oportunidad de hacer ese puto cálculo en un futuro próximo, pues son cálculos propios de mentes en blanco, o quizás de mentes llenas que no tienen capacidad de proceso. Si algo echaré de menos es esa sensación de agujero negro de esta casa. Una sensación de cambio de dimensión que provoca esa curva limitada por árboles recortados contra el horizonte para llegar a ella. 

 

moarvesAnoche hablé contigo. Te provocan tal vacío tus ferias. Te noto tan extraña, como si nadie pudiera participar de ellas a pesar de la cantidad ingente de gente que hay siempre a tu alrededor. Es como si fueras la guardiana de un tesoro insondable que sólo tu conoces. Un tesoro que anida en tu mente, un secreto, una verdad que nadie imagina, pero que son las claves que explican tu existencia. No hay forma de penetrar en él, sólo cupieron temas livianos en nuestra conversación, sólo caben palabras sobre las rutinas más simples y sencillas, sólo cabe poner a funcionar mi cerebro a marchas forzadas para suponer y hacer conjeturas sobre eso intocable mientras una mínima parte de él lo dedico a mantener la conversación sobre trivialidades.  Es como si estuviera prohibido ilusionarse, como si hubiera implosiones en vez de explosiones de entusiasmo.

 

GSC 0006Intento a veces horadar en ese secreto, rozo su membrana exterior y salgo despedido de él como repelido por una grandiosa fuerza gravitatoria de un enorme planeta, rechazado, lanzado lejos; y me quedo suspendido en un espacio negro, viéndote resplandecer en medio de la oscuridad. Veo la luz fuera desde las sombras y sólo me cabe asomarme.

 

 

 

  

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