Se acaba este mundo y, casualmente, encuentran otro. Pues que se vayan a él los hijos de puta

por Fausto Lipomedes  -  3 Octubre 2010, 19:14  -  #La crisis

GSC 0001No se si es el entorno, el cielo encendido mezclado con nubes, el aire que transporta las primeras ráfagas de frío o el extraño silencio que impone el otoño. Por algo de esto, por todo a la vez, por sentirte lejos, estoy melancólico. Quizás todo sea tan sencillo como que es domingo por la tarde, y el mundo parece entristecerse al encararse al inicio de semana. La radio se llena de partidos de fútbol, y a mi cabeza vienen esas tarde de domingo cuando era niño, esa inmensa tristeza en la que el tiempo se echaba cuesta abajo, loco, hacia el despertador de la mañana siguiente. Esas tardes con las mujeres dela familia, pues era imposible compartir algo con mi padre. Esas tardes a la espera de que acabase el interminable partido de fútbol en balnco y negro que retransmitían. 

Anoche hablé contigo sobre el progreso, sobre sus maldades, sobre sus escasas ventajas, sobre el falso significado de la palabra, teniendo en cuenta a dónde nos ha llevado. De pronto me entra un azogue especial y definido. Se me convierte en una inquietud cada vez más sólida saber si tendremos un tiempo suficiente para sentir algo de bienestar en esta vida. Se me antoja que todo va a durar poco, que estamos llegando hasta los límites de una espiral dentro de la cual no habíamos estado única. Imagino revueltas, imagino un gran crack, una especie de gran explosión social donde se enfrenten un mundo que intenta conservar cierto orden y otro desesperado, sin nada que perder, sin líderes, viendo al día, rapiñas humanas sin futuro viviendo el más riguroso presente. 

Me gustaría saber dónde podemos escondernos de todo esto que está por venir, y si viene, desde dónde podremos contemplar el fin, el uno con el otro, brindando con una copa de vino, saboreando ese sabor amargo entre besos, abrazados, sintiendo el calor de tu cuerpo y ese olor tuyo.

Me dicen que estoy muy quemado, muy cansado, muy pasado de rosca, pero no lo creo. Simplemente he dejado de creer en este mundo que camina, decidido, hacia su fin. Es el mundo es que está pasado de rosca, cansado y quemado. Recuerdo las últimas noticias que han dado la vuelta al mundo y veo al presidente éste, Correa, defendiendo la democracía en su país, el orden constitucional basado en el dialogo, en el repeto, en el consenso. Y le veo quitándose la corbata, descamisándose y gritando ¡aqui estoy, venid por mi!, a los manifestantes que protestan porque les han bajado el sueldo. Correa perdiendo los papeles de líder demócrata, Correa convitiéndose en un gorila agresivo desafiando a otros gorilas que quieren golpearle. ¡Patético!

Recuerdo también la noticia sobre el deshielo de la Antartida, provocado por el cambio climático, y como Rusia, Canadá y estados Unidos se disputan la soberanía del profundo mar que queda al descubierto en busca de gas y petroleo. ¡ Alucinante! Sin sentido, una locura. El mundo se acaba.

Y en medio de este caos, de este final, de este último giro de rosca, llega una nueva noticia. Alguien, un grupo de científicos, no se sabe muy bien quién, ha descubierto, al fin, un planeta habitable. Las tres noticias han dado la vuelta al mundo, pero seguro que la más conocida ha sido la del gorila demócrata Correa, las otras dos son de segundo orden. Me parto. un planeta al fin habitable.  Nos preparan para la evacuación final, desesperada. El Mundo se acaba, pero aparece otro. ¡Que se vayan a él los hijos de puta! yo me quedo en éste, quiero ver su final, el mío, el de todos, quiero verle morir, quiero morirme con él, llorando, abrazándole, arrepintiéndome, renegando de mis congéneres. Eso sí, junto a ti.  

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