¿Qué hacer con uno mismo?

por Fausto Lipomedes  -  10 Abril 2013, 23:06  -  #Cosas de todos los días

abril2013 3766Parece que se acerca ya el buen tiempo. Dos o tres días sin lluvias, y la Coca Cola diciéndonos que en 2030 estaremos todos gordos.Un coro de voces juveniles cantan oh, oh, oh, oh, y nos propone la Coca Cola, (el símbolo de que aquí ya ha estado el hombre), que nos levantemos y echemos a correr ¿hacia dónde? si nos habeís dejado sin mundo por descubrir. Bueno, tranquilos, que no me voy a poner en plan fatalista, hoy intentaré ser mortalmente feliz, a pesar de las marujas con tabletas jugando a ser ejecutivas o de los pijos aburridos, prejubilados, que se aburren y montan empresitas para mover sus pelotas con crema y depiladas de un lado a otro. De nuevo, tranquilos, que no me voy a poner pesimista ¡eh!. Llega el buen tiempo, y la astenia primaveral, que además de cansancio lleva pareja la falta de iniciativa. Hoy ha sido un día estupendo (primera felicidad), me han enseñado a comer en indio, en un restaurante indio y alguien que ha estado en la India y los camareros eran indios y además, ha sido muy apropiado, porque llevaba toda la mañana haciendo el indio, pero en este caso me refiero a los de Estados Unidos. 

abril2013 3770Antes había ángelitos guardianes, ahora cámaras de seguridad. antes leyendas y mitos, ahora estudios, datos, empirismo de la nada. Pero no nos vayamos de la felicidad y sigamos disfrutando de la vida llena de maravillosos momentos. (Segunda felicidad) ¿No os ha pasado que a veces os dobláis hacia dentro? Eso me ha pasado hoy durante un rato, algo así como el pan indio, al que hay que doblar en sí mismo hasta formar una especie de capullo de flor aplastado: En esos momentos tu pecho se convierte en un agujero negro que absorbe todo tu cuerpo, siendo tu cabeza lo último en desaparecer por él, por eso de ser consciente hasta el último momento del hecho de la desaparición. Lo siento, igual he dejado a alguien colgado y no era mi intención. Veréis, a veces resulta difícil seguir, se van las fuerzas, o las ganas que nutren las fuerzas, y todo se convierte en una dura ascensión sin conocer la distancia al destino, es un poquito desesperante. Así que desapareces, estás un poquito por ahí, en un espacio gris (no llega a ser negro), nutriéndote y, siendo lo último en volver tu cabeza, retornas al mismo punto. Miras a tu alrededor, resoplas y retomas. Me he quedado solo en el despacho. Hoy ha sido el primer día que salgo y aún hay luz, mortecina, pero luz a fin de cuentas. Subes despacio a casa, sorteando gente, coches, músicos callejeros, meadas y cagadas de perro y bolsas de compras, o shopping como se ha de decir ahora. Llegas a casa con pocas ganas de llegar, pero anhelando hacerlo, te tiras al sillón, respiras y miras a tu alrededor. ¿Te dejas llevar por la apatía? (Tercera felicidad) No, ya estoy recuperado, ya he acabado mi medicación, así que retomo mis estiramientos, y siento cierta paz en el dolor que marca el límite, y te concentras en tí mismo, y sientes como el cuerpo agradece que le prestes cierta atención, y aquí estás tú, contigo mismo, pensando en qué hacer contigo. Besos. 


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