Perdidos en medio del verano

por Fausto Lipomedes  -  22 Agosto 2010, 11:12  -  #Viajes

19-20-y-21-agosto-2010 3424Ni siquiera se que voy a escribir. Nueva ola de calor, y debe ser la sexta o la séptima. Sigo con esas sensación de parálisis que parece haberse instalado en mi cerebro. Aborrezco el mes de septiembre que se acerca amenazante como una mancha de aceite, de manera silenciosa. Llegamos tarde a nuestro proyecto, ¿verdad mi vida? Pero habrá más, muchos más, aunque a ti y a mi sólo nos hace falta uno.

 

19-20-y-21-agosto-2010 3433Este verano será para olvidarlo. Tanto recorrido por tiras de asfalto en medio del campo, bajo el Sol, sin saber muy bien dónde vamos, sin apenas tiempo para recordar el pasado, engullendo presente a marchas forzadas, tratando de construir una coherencia de normalidad a contrapié. No es así nuestra vida, no ha sido nunca la tuya de esta manera y la mía tampoco, por lo tanto, no habrá de ser así nuestra vida.

 

19-20-y-21-agosto-2010 3437El verano es para pasarlo en casa. Salimos a cuatro sitios y está todo tan lleno de zombies. Reina la mediocridad. La gente se viste de verano, la gente se pone colores chillones y alguna prenda de carnaval, que bien puede ser un sombrero de cuero o unos calzones de colores fosforescentes. Se cuelgan bolsas y bolsitas en los cinturones. Vagan exhaustos por lugares bellos llenando el entorno de ruidos, de prisas, incapaces de detenerse a contemplar y a sentir. Hay ruidos, niños que excitados que chillan, risas, barbacoas, perros que olfatean y ladran, miles de palabras evidentes, montones de energías desgastadas, tiradas a la basura sin siquiera usarse. Agotados, sedientos, moviendo sus grandes cuerpos, a golpe de chillido, a golpe de mandíbula. Padres con videograbadoras que se han pegado a su mano. Un frenesí de consumo de tiempo muerto que no se sabe que hacer con él.

 

19-20-y-21-agosto-2010 3439Pasan lentas las horas en verano, que no los días, que se escapan con esa frustración que da no saber que hacer con la vida. Que a veces se pone jodidamente enrabietada. Sin orden ni concierto, en silencio. Minutos tirados a la basura y el reloj no para, sigue inexorable su marcha, siempre hacia delante. Quiero que llegue el otoño, quiero que llegues tu de una vez por todas 

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