La orilla del cerebro

por Fausto Lipomedes  -  19 Marzo 2013, 23:43  -  #Días de soledad

IMAG0044.JPGSerá como el engañoso mar que siempre vuelve porque nunca acaba de irse. Será como el mar, siempre en movimiento pero inmóvil en su sitio, quieto y tan inquieto. Será como el mar con sus cambiantes tonos, casi siempre fríos. Ese mar sin amigos pero que acoge y refugia a tantas miradas, pensamientos. Soberbio, que le gusta ser referente de no sabe exactamente qué. Ese mar lleno de expectativas pero inútil por su inmensidad, un puro anhelo pues es inabarcable. El mar, uno o millones de partes, ese viaje, ese peligro, esa fascinación por lo desconocido, el miedo a la muerte, el viaje que es una huida, promesas de otras tierras, allá, al otro lado de la curvatura del horizonte, todo intuiciones. Un adiós a la estabilidad, una aventura, un largo hasta luego o hasta nunca, la incertidumbre, el no saber si, siquiera, quien a través de él viaja ha llegado a su destino. El mar, por el que te pierdes hacia adentro, por el que has de volver, también desde dentro, primero siendo un punto, después una incierta silueta que va tomando forma tan lentamente. Será como el mar en el que ya me he perdido, maldito, que ni siquiera sé porque a mi cabeza ha venido. 

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