Hago lo que puedo

por Fausto Lipomedes  -  5 Septiembre 2011, 13:29  -  #Días de soledad

4 de septiembre 2011 011Ayer por la mañana me vine con mi hijo. Esta semana conviviremos y tengo una extraña sensación, la de querer y no poder acercarme a él. Tengo la rara habilidad, o quizás la nefasta habilidad de pensar demasiado en cómo han de ser las cosas en vez de dejarlas fluir. En todo caso, algo se ha desmembrado entre mi hijo y yo, parece que vivo una etapa de desilachamientos que me dejan roto. Hace meses que vivo una mala etapa con él. No sé en qué ha cambiado, o quizás en qué lo he hecho yo. Lo que haya sido nos ha distanciado creando entre nosotros una lejania que parece insalvable.  Se ha zambullido en su universo social y está absorto en él. Trato de recordar quien era yo a su edad y lo único que viene a mi cabeza es una especie de tiemp en blanco del que no recuerdo nada, mucho menos a mi familia. Pero si de algo estoy seguro es de la absoluta aversión a vivir dentro de ella, la misma que sigo sintiendo ahora. Supongo que es la misma aversión que sienten todos los jóvenes a esa edad, aunque viendo ciertos ejemplos actuales, empiezo a dudarlo. 

 

3-4 de septiembre2011 037No me considero un mal padre, aunque el hecho de ser divorciado puede haber influido algo, no lo sé. Creo haberle dedicado tiempo y mi relación con mi ex siempre ha sido excelente, por lo que el chaval no ha visto disputas o malas caras o incomunicación entre ambos. Años después del divorcio, mi ex me contó que hubo una época, justo después de separarnos,  en la que el crío lloraba por las noches reclamándome. Se me partió el alma cuando me enteré y siempre me quedó la sensación de deberle algo. Es una de esas cosas que se te graban en la memoría y que sabes que no vas a poder borrar. Jamás he hablado con mi hijo de mi separación, núnca lo consideré necesario y él nunca preguntó nada. Jamás le ví triste conmigo, jamás le ví preocupado o con algún síntoma de tristeza. Los profesores nos decían que no acusaba el hecho de ser un hijo de padres divorciados, que muy por el contrario en ese aspecto demostraba un lazo con sus padres superior al que demostraban otros compañeros con ambos padres bajo elmismo techo. Eso me tranquilizaba y me hacía feliz, pues soy de las personas que siempre están poniéndo en duda cómo hace las cosas o incluso qué cosas hacer.

 

DSCN0014Esa etapa de "lo estoy haciendo bien" y el "chaval es feliz", ha durado hasta hace poco. Alguien muy cercano me dijo que la incomunicación entre yo y mi hijo era absoluta, que el chaval escondía cosas, que no se expresaba y vivía en un mundo extraño e inescrutable. Recuerdo que cuando lo oí sentí rabía y me rebelé contra aquel comentario de manera refleja y a la defensiva. Pero cómo me ocurre con casi todo, sus palabras quedaron en mi cabeza y cada vez que estaba con él estudiaba la situación y trataba de encontrar evidencias de aquellos palabras. Efectivamente, la observación me llevó a la comprensión. Descubrí la interpretación del chaval, el personaje que había construido y cómo lo deplegaba en escena con auténtica naturalidad. Descubrí asombrado actos que rayaban la mala educación, ciertas chulerías intolerables, algunas pizcas de desprecio y se me abrieron los ojos sobre aquellas palabras: el alto grado de incomunicación con él.  Le cayeron dos broncas como tormentas en medio de aquella relación plana y tranquila, pero tengo la sensación de que ya no había remedio. No se si ha sido irresponsabilidad mía, no se si de su madre, no sé si de los dos, pero siento que se ha escapado de mis manos. Falta algo, un impulso, una renovación del lazo, cambiar de coordenadas en una especie de nueva etapa, pero he de admitir que estoy perdido, ando a ciegas saturado por problemas, por tristezas, resolviendo los asuntos no sé si como debo o simplemente como puedo. Aún así es mi hijo y siento ganas de estar cerca de él, pero me bloqueo y me quedo quieto y no hago maniobra alguna, simplemente me quedo impotente sin saber qué hacer, sin manual ni referencia, embutido en una especie de limbo del sobrevivir.     

 

IMG-20110905-00201Tengo la sensación de que algún vínculo, algún eslabón de la cadena esta roto, y de que ya es irrecuperable. Repaso una y otra vez la trayectoría de mis últimos años y dentro de ella veo mucha ilógica, muchas cosas que he iniciado sin estar muy seguro de ellas, errores y absurdeces, supongo que los normales de cualquier persona, o puede que muy por encima de la media. En todo caso puede que hayan sido vistas por él y haya creado en su cabeza un personaje al que no emular, ni tampoco seguir, un personaje del que nada se puede aprender. Esta catarata de ideas me producen tristeza y cierta angustia. 

IMG-20110905-00215Pienso en todo esto mientras monto en bicicleta. Le doy vueltas a la cabeza a esto y a otras cosas más. Vuelvo a sentir ganas de escapar, de dar la espalda al origen de mi viaje y jamás volver a encarar hacía él. Esta noche he quedado a cenar con mi hijo. Repaso los temas que he de hablar, pero no son los temas, lo que he de crear es el diálogo, uno suficientemente fluido como para que las aguas arrastren cosas, floten sobre ellas ideas y puedan rescatarse algunas otras semihundidas. 

 

IMG-20110905-00220Nos sentamos uno frente al otro, le envulevo, me muestro serio, le pregunto. Ha vuleto a suspender, es desesperante. Ya ni siquiera me cabreo, no se de qué sirve. Me lanza dos, tres frases que ha construido en su cerebro. Frases sólidas pero raquíticas. Yo espero sus dudas, sus angustías. Le replico, de nuevo me vuelvo a estrellar contra una pared de hormigón, soy incapaz de arañar su fría superficie, ni siquiera una muesca. Le suplico, le reconstruyo el mensaje, tengo ganas de iniciar una conversación, de verle desnudo, de observar sus verguenzas, sus miedos, de saber que cruza dentro de su cabeza. Imposible, sus respuestas son cortas y concisas.

 

IMAG0008Me doy cuenta de que por su testa no pasa nada. Me pregunto de quién ha podido extraer su modelo de irresponsabilidad hacia el esfuerzo. Me deja perplejo y desarmado. Me hace sentir que me miro a un espejo y que lo que veo reflejado es algo espantoso. Pienso si mi hijo es el personaje que yo hubiera querido ser. Vivir al día, que el futuro sea una semana y no dar al mundo al importancia que no tiene. Sin embargo me educaron bajo el signo del miedo a la inseguridad y del equilibrio entre las ganas de libertad y esa seguridad vista de reojo puede que haya nacido mi inquietud, y puede que esa inquietud haya definido todo. Pienso esto mientras le miro y él me mira, y se que ni por lo más remoto adivina mi pensamiento.

 

IMG-20110905-00221Le observo. Me pregunto si estará deprimido por algún amor de los dieciocho años. Le pregunto por las chicas. "Voy de una a otra", dice mi hijo sobre sus relaciones con ellas. "Soy un Don Juan", añade sonriendo. Me quedo pasmado por su ignorancia y su pretenciosidad. De nuevo me pregunto si esa conducta la ha copaido de mí. Recapacito sobre el tema y me pregunto si me ha visto ir "de una a otra". He tenido varias relaciones desde que me divorcié, no ha conocido todas ellas, y de aquellas relaciones que ha sido testigo no creo que haya sacado la conclusión de que he ido "de una a otra", aunque haya podido ver errores. El amor es fácil de distinguir aunque no sabría definir en que hechos, pero sientes algo dentro que se antoja inabarcable e infinito, una especie de extensión del deseo hacia campos más internos y los temores o las angustías de la otra persona los haces tuyos y te apena su tristeza y te alegra su alegría. 

IMG-20110905-00219Me doy por vencido, me siento cansado, echo de menos poder contar todo esto a alguien, simplemente contarlo, pero aquí sólo hay luces, gente que va y viene, gente que no para de sonreír, gente ansiosa por mostrarse, por llamar la atención, supongo que gente con la angustia y la necesidad de no estar sola.     

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