Fulanito

por Fausto Lipomedes  -  17 Abril 2013, 00:29

VolviendoHay algunas personas que vienen de la misma charca de la que tú. Intuyes que se alimentaron con tus mismos insectos en aquella orilla fangosa. Dejan aflorar este origen común en un ambiente relajado, sin la premura del tiempo, cuando se desembarazan del guión que les han dado o que han elegido. Te alegra tanto descubrir esos rasgos de humanidad, tan llena de dudas, tan harta, como la tuya, de este punto planeta social. Puto sainete y vaya papel que me han dado en el. El personal solo quiere amar a alguien o a cuantas más personas mejor, ser feliz, tener un rato para tocar el acordeón y rascares sus partes íntimas con una buenas película o una corrida de toros, o quizás con un partido de fútbol. El resto sobra, el resto es ese gión para conseguir el sillón donde tumbarte a rascarte y el televisor con el que dormirte. El personal está cansado, muere poco a poco, sueña con otros mundos, va y regresa, y vuelve a irse para tener ganas de volver. 

Hacia Madrid

Fulanito, que en su día te contó las maravillas de su empresa, lo vital de ser competitivo y de ajustar los costes, resulta que te cuenta medio borracho que lo que añora, en realidad, es su acordeón. Junto a el, casi amándolo,  tarareas el tango "borracho".

Desde Madrid

Fulanito habla de mujeres, y te das cuenta de que las desea tanto como tu, pero el descubrimiento no es este, el descubrimiento es que, sin recato, te muestra ese deseo. Y la erosión de los deseos, y los nuevos deseos, y como compaginar el lío de deseos que no podemos parar de desear.

valenciaSe derriten  las máscaras con un buen vino, con un rayo de Sol en la cara, con una brisa de mar, o con un cuerpo atractivo paseando su naturalidad frente a tu artificio. Tu falo es tan evidente, te deja tantas veces en evidencia, te recuerda tan a menudo la animalidad primitiva de aquella charca, tu supervivencia, tu afán por dominar, por controlar.

 a-Valencia.jpgFulanito es como es, pero es como tu, porque tu eres como el. Fulanito y tu, gilipollas, sois el mismo, y no te comas más la cabeza. Lo único que te diferencia es el grado de transparencia, el nivel o la capacidad de mostrarte tal como eres, porque, en esencia,  somos como los ñus, como las cebras, como los antílopes o las jirafas, manadas regulares que comen en los mismos pastos, una especie salvaje con un espacio limitado, animales de sabana llenos de miedos por no saber en que escala de la cadena alimenticia estamos. Voy y vengo, rápido, muy deprisa, sin siquiera darme cuenta de las distancias, sin vivir el viaje, sólo voy y vengo, me dejo llevar. Buenas noches. 


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