Historias falsas

por Fausto Lipomedes  -  28 Marzo 2011, 18:24  -  #Nueva etapa

IMAG0003--2-.JPGMe dedico a escribir. Hablando con mis colegas, en más de una ocasión he dicho que soy un mercenario de la escritura. Escribo por aquello por lo que me pagan, igual que mucha gente paga para leer. Escribo lo que se tercie y sobre quién se tercie. La mayoría de la veces no me interesa nada sobre aquello sobre lo que escribo, y muy pocas me siento identificado con los mensajes. Suelen ser mensajes huecos y formales, cargados de frases vacías, grandilocuentes. Resumiendo: pedantes.

 

IMAG0006--2-.JPGEscribo haciéndome pasar por otros personajes, aunque en este caso, quizás fuera más correcto decir que esos personajes se aprovechan de mis ideas o mis simples puntos de vista sobre temas en los que no tengo el más mínimo interés. En todo caso, así va el mundo, hueco como un huevo sin yema ni clara, de cáscara frágil, hinchada y tensada hasta su límite, sustentados los agrietados fragmentos duros por esa membrana gelatinosa que tienen por dentro, resquebrajada, partida como trozos vagabundos desprendidos de un iceberg. 

 

Escribo porque vivo de ello, escribo porque hay gente que no sabe escribir pero que quiere aparentar ser más de lo que es. Escribo porque la gente quiere vender, pero no reflexiona sobre lo que vende. Escribo para satisfacer el ego de los demás, y cuanto más escribo más desprecio a aquellos que me pagan por ello. Escribo sin reflexionar y casi sin pensar. A lo más desarrollo una idea, y procuro que sea sólo una, pues no son tan abundantes, y menos en este mundo tan basado en el flash, en el impacto, en el deseo, consumo y desecho.

 

Escribo, y escribo. Me he pasado los últimos veinte años escribiendo sobre otros y a veces pienso que si de tanto escribir historias falsas no se me habrá olvidado mi historia. Me imagino que debería seguir escribiendo sobre esto. 

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