Emulsión

por Fausto Lipomedes  -  29 Agosto 2011, 20:33  -  #Días de soledad

IMG-20110829-00161Un niño pequeño que forma parte de un anuncio del metro me preguntaba esta tarde. ¿Qué mundo me habéis dejado? En realidad es una buena pregunta y además supongo que me la hace a mí. Sinceramente, no sé contestarle. Lo cierto es que lo único que se me ocurre es: una mierda de mundo que ni siquiera se cómo se ha fraguado. Un mundo sin salida, una especie de calle cortada con fin y caducidad. Lo más sorprendente es que yo también hago la misma pregunta no sé exactamente a quién, pues no me siento responsable de la realidad que es hoy en día el mundo, pero por mi edad supongo que yo también he contribuido a él. Uff, menudo lío. En todo caso, estoy cómo este crio pero sin la pretensión de ser heredero de él. Simplemente me siento hundido en él, incapaz de sacar la cabeza, enredado en sus lodos y algas y con la certeza que nos vamos a la mierda. 

Puesta 1¿Sabéis como emulsionar ajo y perejil troceado con aceite de oliva virgen? Mi cultura culinaria es tan escasa que he tenido que acudir a la RAE para saber que es una emulsión, pero la definición hace referencia a la ciencia de la química. Tengo pescado para cenar y lo quiero hacer con una emulsión de ajo y perejil, supongo que algo saldrá. Oigo a The Jam, este grupo inglés, de los setenta y los ochenta tiene una balada que es una auténtica joya, se llama: English Rose y fue compuesta por un tipo de la banda, de quién no recuerdo el nombre, durante una gira por Estados Unidos y como respuesta a una fuerte nostalgía hacia su país, sus amigos, su tierra. Vuelvo a casa después de una mañana de trabajo con ese afán de organización y armonía que nos guía después de volver de vacaciones, hayan sido como hayan sido éstas. Lo cierto es que en unos días todo volverá a ser un caos y todo estará sujeto a la improvisación, pero hasta entonces vivimos con la sensación de poder dominar la situación. 

Puesta 2Lo que más valoro de mi casa es que el bullicio queda lejos. Después del metro subo al coche y poco a poco me alejo de la urbe. Vuelvo a casa con la sensación de que todo esta empaquetado, clasificado e inventariado. Hoy estoy tranquilo, pero la pregunta del niño me causa inquitud y no dejo de buscar una respuesta, pero cualquier explicación provoca un torrente de ideas en mi cabeza, lo que me hace imposible resumir una contestación en una sola frase. De nuevo me vuelve a la cabeza la única: este mundo se va a la mierda. Sin embargo la tarde es perfecta. Corre una ligera brisa, el Sol cae inundando de anaranjados y rojos las superficies que lo reflejan. Las hojas aún verdes ya empiezan a estar usadas y la luz del atardecer ya comienza a traspasar su desgastada carne. Es fácil, a estas horas de la tarde, imaginar su amarillo de dentro de unas semanas.  

Puesta 3Los lunes, ignoro porque, tengo unas ganas terribles de volver a casa. Llego cargado de tareas mentales y hoy he conseguido poner algunas en marcha. Con lo que nunca cuento es con la peregrinación por las distintas habitaciones tratando de recuperar la memoría de ayer por la noche, cuando aún era domingo. Veo los vestigios de mi hijo, un tipo con dieciocho años recién cumplidos y con pánico a hacerse mayor. Un tipo con el que tengo serios problemas de comunicación, o con el que no se comunicarme. Veo sus trampas, como por ejemplo dejar casi escondido un cuenco de leche para el gato fantasma que nos visitaba hace tiempo. Me invade cierta ternura y también cierta añoranza. Cómo ocurre siempre, me gustaría que ahora estuviera aquí y pudiera ver mi expresión, quizás comprendiéramos muchas cosas, tanto él como yo.

 Puesta 6Sin embargo, hoy lunes también me apetece estar solo y disfrutar un poco de mí mismo. Andar en silencio de un lado para otro. Hacer compra, jugar al control de tu vida aunque sólo sea por unas horas, sentirte con esa capacidad de poder vivir según tus criterios y tus convencimientos dentro de este mundo que se va a la mierda. De nuevo el niño me asalta con la pregunta. La respuesta es la misma con un ligero añadido. El mundo se acaba, pero eso no es lo importante, lo verdaderamente esencial es con quién estarás para asistir al final. A quién cogeras de la mano para observar los últimos minutos y repasar solitariamente, pero en armonía, tu vida. 

Puesta 7Me decido por salir a regar mis escualidos jardines que, a pesar de hambrientos, crecen poco a poco. No se en qué pienso mientras riego, me limito a oir el sonido del agua y a oler la tierra húmeda. Mi escualido jardín esta repleto de lagartijas y salamandras que salen despavoridas huyendo del agua. Las fuerzo a abandonar mi propiedad, y lo hacen nerviosas trepando por los muros de piedra. Por un instante pienso en eso, en cómo reptan. Hoy he hablado por teléfono con una tipa inglesa de temas de trabajo. Me pregunto si ella también hará estas cosas, pensará en estas cosas o no.

Puesta 9El día se va. Un día más de tiempo aritmético proporcional en longitud a tu felicidad o no. Aburrido o divertido según también tu felicidad. También según ella con sentido o sin ninguno, igualmente gracias a ella con una finalidad o sin ella, parte de una construcción grandiosa o una simple choza improvisada en medio del páramo. Preguntas y más preguntas y tan pocas respuestas. Lo mejor sólo sea mirar el horizonte y escuchar una y otra vez English Rose e imaginar la añoranza del tipo y envidiar su capacidad de crear a partir de la nostalgia. 

MuebleAcabo mi día frente al nuevo mueble de la cocina, mirándolo y sintiéndome observado por él, parece también preguntarme ¿Y ahora qué? Abro el ordenador y viendo el cielo teñirse de negro escribo esto. Ahora suena otra joya de esta gente: Butterfly Collector: el coleccionista de mariposas. Y pienso de nuevo en el puto niño y su jodida pregunta, y quizás el mundo sea eso, una emulsión entre lo que queremos y lo que conseguimos, una salsa para no sabemos que plato. 

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