Transparencia

por Fausto Lipomedes  -  1 Diciembre 2010, 21:55  -  #Cosas de todos los días

IMG00229-20101201-1424La verdad que hoy el día pintaba gris en la ciudad. Y lo más gris que hay fuera de la meteorología es la administración pública. Pido cita por teléfono y me encajan a las dos y media. Quiero cambiar mi empadronamiento, la señorita o señora me cuenta por teléfono la documentación que me hace falta. Llego a la Junta Municipal. Una guarda de seguridad despatarrada me mira de reojo, paso bajo el detector de metales. Voy al mostrador, otra mujer habla con otra guarda de seguridad que parece una policía municipal, una policía municipal más allá de los cincuenta, pintada y con coloretes. Espero paciente a que me atienda la que habla con ella, espero que acaben su conversación sobre hombres. Me mira, tiene cuarenta y tantos, le digo a que voy, me busca en su ordenador, verifica que estoy citado, estoy nervioso, y me solicita la documentación. Le entrego las escrituras de compra venta de mi casa, las escruta: Ah¡, esto no vale. Me hundo ¿Cómo que no vale? le digo. No la escritura es de 2006 y claro, usted puede ser el dueño, pero no podemos estar seguros de que no tiene la casa alquilada. Pues oiga, le respondo, su compañera de información que me dio la cita no me comentó esto de la antigüedad de la escritura. Pues esto no vale, insiste ella. Pues ya le digo que me han informado mal. Vuelve a mirar las escrituras. No no, es que esto es de 2006. No ya, eso ya lo se, pero ya le digo que nadie me ha dicho nada. Insisto en la falta de coordinación. Hay otra cincuentona rolliza frente a otra pantalla, junto a ella. Me echa una mirada. Se entromete. Es que la escritura es de 2006, le dice la primera, la segunda las toma, las hojea, me vuelve a mirar, maquillada, con su carita rechoncha brillante por la crema nutritiva, me mira de nuevo. Sí, son unas escrituras, la digo, mis escrituras. Sí, estas escrituras demuestran que el piso es suyo, y que lo puede ser para siempre y que nadie se lo va a quitar, pero..., la interrumpo, le aseguro que con lo que ha costado el puto piso no me lo va a quitar nadie..., me sonríe auto suficiente, pero no demuestra que el piso no lo tenga alquilado. La miro con los ojos entrecerrados, la insisto en la descoordinación informativa. Pase a información para que le den una cita nueva y traiga un recibo de un suministrador a su nombre. Me da las escrituras la segunda mujer, de las cuatro que he visto ya. Me encamino a otra sala. Mostradores, llenos de mujeres, ni un sólo hombre, todas en la cuarentena avanzada. Mi número, me encamino hacia el nuevo mostrador. Esta funcionaria es más alegre. Le cuento el problema, y ella me dice que claro que sí, que me pueden empadronar, la cuento los peros que me han puesto sus compañeras. La he caído bien, me trata personalizadamente, sale de detrás del mostrador, va donde las primeras mujeres, tarda unos minutos. Vuelve. me dice que vuelva donde ellas, para que me den otro papelito para pasar a otro mostrador. Vuelvo donde ellas. Les comento lo que me ha dicho su compañera, la gorda segunda duda de mi palabra. ¿Quién le ha dicho eso? su compañera le respondo. ¿qué compañera? no se, respondo, ¿que aspecto tiene? no me he fijado, respondo, me dan ganas de añadir que me importa un culo el aspecto que tienen, pero me abstengo. Me dan un nuevo número y un papel para rellenar. He de rellenar mi número de DNI y de pronto me acuerdo de que es incorrecta la fecha de mi nacimiento en el carnet, me aterra que se den cuenta, y pongo mi falso nacimiento en el papel público. Vuelvo a la sala. Ahora me enfrento a una nueva mujer, cercana a los 60. Vuelve el problema, rotundamente no, me hago el pobrecito desvalido, desorientado. No cuela. Me siento abatido, vencido, salgo de allí corriendo. 

IMG00230-20101201-1659Llovizna, hace frío, y reflexiono sobre lo mal que me llevo con la administración pública, sobre mis esfuerzos para escabullirme del fichaje estatal, sobre mi fecha de nacimiento cuádruple, una en el registro, otra la de mi certificado de nacimiento, y para colmo otra más incorrecta en mi carnet, y una más, diferente, en el permiso de conducir, que coincidía con mi carnet de identidad, antes de que se equivocaran al renovármelo. Me aterra salir en un magazine de la tarde entre fogones de cocina, como el mal ciudadano que trajo de cabeza a la administración pública, siento un escalofrío. Pienso en mi identidad, en mi derecho al privacidad, y ello me lleva a lo esta famosa página sobre los documento secretos hechos públicos (Wikileaks), sobre lo feliz que se siente la gente de qué todo se haga público, sobre la falsa creencia de que que con ello se acabará con las actuaciones fraudulentas, sobre la posibilidad de que los documentos hechos públicos, sean a la vez falsos, sobre el debate en torno al derecho de conocerlo todo, sobre los perfiles públicos, sobre las redes sociales, sobre la necesidad de conocer todo sobre todos, sobre hacia donde vamos, sobre que haremos cuando ya lo sepamos todo, pero no sepamos qué es cierto y qué no lo es, sobre quién escribe sobre qué y con qué criterio, me entra dolor de cabeza, me voy de esa parte del cerebro.

Diciembre2010 3709, Quizás eche una pensada sobre esto, pero no ahora. Hace una tarde preciosa en Madrid, una tarde noche, fría, invernal, húmeda, llena de vapor de agua helado que me agrada, y echo a andar. Un beso. 

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