Cretinos

por Fausto Lipomedes  -  8 Abril 2013, 23:22  -  #Cosas de todos los días

IMAG0007Aunque salga el Sol, no puede uno estar seguro de que no volverá a nublarse. Así anda esto, sin seguridades ni siquiera en los ciclos. Hará falta un atuendo multiusos todo en uno, ropa de verano, que esconda en los dobladillos una gabardina, que a su vez lleve integrado un forro polar con gorro que a su vez sea capaz de transformarse en una gruesa anorak contra cortantes fríos. Y a pesar del engorro, sonreiremos y seremos felices, y nos moveremos con gracia y soltura portando semejante atuendo, preparados contra cualquier inclemencia en este mundo incierto que ya ha perdido la capacidad de asombro. 

estacion.jpgY cojo un tren, y estoy dos horas en él, a mucha velocidad y, por lo tanto, me voy lejos, quizas retrocediendo en el tiempo, tanto que allí aún vive el otoño, y aún así me persiguen los ruidos y los ecos de la sofisticado, y soy incapaz de encontrar lo sencillo. Mi organismo,a medio recuperarse, desalentado, busca un trozo de aire en el cual meter su hocico, y tampoco lo consigue. Y vuelvo, sin apenas haber dejado de oír el ruido. Y me encuentro en medio de un almuerzo de miradas y sudor fríos. Puestos que quedan vacíos, cálculos, llamadas telefónicas, ansias de ocupar ese sillón, oportundiades, más llamadas telefónicas, culos prietos con almorranas nacidas de la tensión, encerrados en boxers y bragas de algodón y lino. Mequetrefes, hombres y mujeres de negocios, teléfonos tan complicados, fotos de los hijos como simples vestigios, anillos de matrimonio, ojos escondidos en círculos negros marchitos, sonrisas de ortodoncia, falsas, carcajadas ruidosas que aparentan tranqulidad, aunque esconden miedos, angustías, kilómetros y kilómetros sin sentido. Y yo allí en medio, cual solícito paje, sólo debiéndome a mi contrato, defendiendo mi indipendencia, refugiándome en mis vestigios de dignidad, tranquilo, vencido por el pasotismo, por la indiferencia, por el más absoluto desinterés ante asuntos que no me conciernen, pero allí, llamado, quizas sólo como un testigo. Mudo, pero también sonrío, pero sobre todo como, bebo vino y observo a los cretinos, y me miran y se preguntan quien es ese. Me deleito en la incógnita, pero imbecil, le digo, no soy nadie, tranquilo, bórrame de tu tablero, no soy pieza, eso sí no soy tu amigo, ni enemigo, ni blanca ni negra, ni alfil, ni tampoco caballo, soy un torpe Rey, derruido, pero aún con ganas de vivir, desde luego no para admirar tus logros, ni tampoco tu reloj, ni tu cara corbata.  Ni desnudo, ni desnuda quiero verte, que te me antojas flaccido, pálido y como un pez, frío. No escondes nada, ni siquiera recuerdos, no tienes historía, sólo trayectoría. En definitiva, no eres nada para mí, un rostro, una ligera interacción en un iniverso de ecos, de ruidos. Me voy a la cama, a olvidarte, para ti ya ha empezado mañana, para mi aún está por llegar. Cansado, sólo hago estas razones por ti, que me lo has pedido. Un beso. 

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