Comprenderse y explicarse uno mismo a si mismo

por Fausto Lipomedes  -  8 Septiembre 2011, 10:43  -  #Días de soledad

A-quien-madruga--algun-dios-le-ayuda-8.09.2011.jpgY a quien madruga, ¿Qué dios le ayuda? Pensamiento estúpido mientras me cruzo de brazos protegiéndome del fresco de esta mañana de finales de verano. De nuevo los servicios de limpieza recogiendo los restos de la presencia humana, que a pesar de nuestro mayor capacidad de estar informados y acceder al conocimiento en cualquier lugar y a cualquier hora, cada vez son mayores.

6.09.2011 8.30 en el despachoTengo una reunión tempranera, así que reicién llegado de mi pueblo, subo al despacho, me pongo una corbata y me voy. De nuevo surgirá la pregunta de la crisis. Salgo, efectivamente ha habido pregunta sobre la crisis. La esponjosidad mental de mi interlocutor está más mermada que la media deseable, así que no ha entendido la respuesta. 

 

Madrid-20110906-00227.jpgHace una mañana espléndida. Una fusión de la frescura primaveral con la otoñal. Luz y vivacidad, buen olor, aroma de café que flota por las aceras, gente limpia que huele a jabón, un momento espléndido para parar en una terrazita y disfrutar de un café. Elijo una con mesas y sillas de madera. Me siento y pocos segundos después me dejan sobre la mesa un panfleto publicitario. Ni siquiera lo miro pues ya se lo que es, u ofertas del supermercado de El Corte Inglés, u ofertas de Media Markt para comprar cacharritos, o para reservar el cruceo de dentro de un año con un 60% de descuento o viajes express de fin de semana a Praga para parejas enamoradas. Pero no, los catálogos han cambiado, y lo que me ofrece el mismo tipo que hasta ahora repartía aquellos, son cursos para conocerse, comprenderse y explicarse uno mismo a sí mismo. "Las enseñanzas de Gurdjieff, el cuarto camino". Son cuatro días de curso, con temas tan sugerentes como: El Sueño de la Conciencia, Las Máscaras y la búsqueda del verdadero Yo o La Alquimia del Cambio, trabajo sobre uno mismo. No sé cómo soy y reto a cualquiera a definirse y a tener una plantilla de sí mismo que aplique en cada circunstancia. Creo y dejo de creer, tengo fe y me vuelvo escéptico, y aún así soy capaz de recuperarla, vivo momentos apacibles y me invaden momentos de furía, no creo en la neutralidad pues siempre tiene intereses detrás, no creo en las líneas rectas, ni en los decálogos del comprotamiento, ni en las normas de conducta. Me acepto como soy y no pido a nadie que por ello me acepte. Estoy lleno de defectos, pero también de virtudes y no tengo ni idea de si tengo capacidad de amar, pero sí tengo conciencia. No voy a hacer el curso, prefiero hacer uno de fotografía y averiguar que veo a través del visor. Arrugo el papel. Disfruto del café que ya sabía de antemano que me iba a saber a gloría, esta mañana todo sabe a gloria. 

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