Como un pasmarote

por Fausto Lipomedes  -  26 Agosto 2011, 14:29  -  #Nueva etapa

Antes de la tormenta Chinchón 21 08 2011Un pasmarote se dice que alguien que se queda embobado o pasmado por una pequeña cosa. Tu te levantas, yo sigo en la cama. Te has levantado con ese aire que tienes cuando no estás donde estás, sino dónde te ha llevado tu cabeza y dentro de ella, allá dónde te han llevado tus pensamientos. Me das la espalda y miras al horizonte, pero sé que miras mucho más cerca, tan cerca como tu propia testa, y desde a cama te digo: ¿Qué haces ahí, cómo un pasmarote? Me levanto, me miras airada y me respondes: tu sí que eres un pasmarote. No se porque te ha ofendido tanto el término pasmarote, pues no tenía en mi imaginario que fuera término tan ofensivo o vejatorio. Miro en el diccionarío su significado, y sí, coincide con el concepto que tenía de él: persona embobada o pasmada con pequeñas cosas. Ahora que conozco su significado, ahora que tu debes correr cruzando Castilla hacia tu casa, me doy cuenta de que sí, de que soy un pasmarote. Anoche me quedé pasmado viendo el mueble restaurado en la cocina, también me quedé pasmado viéndote quitar cachivaches, metiéndolos en una bolsa de plástico, o decidiendo que había que elevar la lámpara que hay sobre la mesa de la cocina. Me quedé como un pasmarote viendo tu impulso mientras jugaba a abandonarme al irreal juego de la conviviencia, una vida en común normal, sencilla, rutinaría, tan infinita como la propia vida, que puede ser larga o corta, en todo caso eterna. Cómo un pasmarote me he quedado también esta mañana, cuando a lo largo del silencioso desayuno he visto cómo tomaba forma en tu voluntad la decisión de irte. En silencio, casí cómo si yo no estuviera aquí contigo. Son ese tipo de decisiones que van ganando peso casi sin querer que fraguen, de esas que muy bien no se saben porque se toman, un impulso, quebradizas y débiles, casi sin sentido, pero que no sabemos porque nos empujan a hacer algo, en tu caso a irte. Ha sido el mismo tipo de decisión que a mí me llevó a Burgos, pero en ese caso todo descansaba sobre tí, sobre el hecho de ver tu cara, tu expresión al verme, tan lejana de lo que esperaba cuando al final me viste. No sé cual ha sido el motivo de tu impulso esta mañana, no sé si visualizabas a otra persona, o quizás a otro entorno tan distinto a éste. Sea lo que sea, sea quien sea, cuanta envidía me da. Me gustaría tener sus habilidades, sus características sus encantos, su tono de voz o su ruido, quizás así sintieras otro impulso y dieras vuelta en la carretera, quizás así llamaras al timbre y viera en tu cara la misma expresión que verán aquellos de allá hacia donde ahora vas. 

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