Colono 9

por Fausto Lipomedes  -  28 Septiembre 2013, 18:24  -  #Colono

105-0568 IMG¿Ocurren muchas cosas en cinco días? ¿No pasa nada y sólo imaginas cosas en tu cabeza? Ya he acabado de limpiar de plantas extrañas al borde la valla.  Años después me enteraría que eran lirios. La mujer que habitaba antes esta casa se obsesionó con los lirios. Para mi sólo eran plantas extrañas y me he desecho de ellas. Ahora los árboles están limpios. Me siento y veo el trono hundiéndose en la tierra. Puedo imaginar sus raíces. Le observo recio, lento, impasible. En estos cinco días también me he enterado de que mis árboles tienen una enfermedad. Es una pequeña araña, o eso me ha dicho la ingeniera forestal de la tienda de artículos para el jardín con quien he estado hablando. 

 

Me ha recomendado fumigar, y ahora mismo trato de recordar su rostro y no puedo, ha desaparecido en medio de los años transcurridos. Presto me he hecho con una bombona de fumigación y he fumigado todos los árboles, aunque me dijo esta mujer que llegábamos tarde, que había que comenzar a hacerlo a partir de mayo. Ojalá se equivoque y se pueda salvar algo. S. está aquí, se está duchando ahora mismo porque después del día que nos hemos pegado, nos vamos a ir a cenar al asador de la carretera a ver que tal está. El día ha sido duro. S. ha decidido ponerse a limpiar la casa. Ha comenzado por la cocina, luego el salón, ha fregado suelos, la oía subir y bajar, la bayeta chorreando agua en el cubo, cerrar y abrir puertas, suspirar... A mi me ha tocado limpiar la habitación de los chicos (los perros), ya llegan el próximo martes, a ver que pasa. La cantidad de mierda que había en la maldita habitacioncita, ya sabéis, la construcción que hay según se entra en la finca a la izquierda.  El lugar donde vivieron los constructores de la casa mientras duro la construcción. Creo que ha quedado decente, al menos eso opina S. que dice que ha quedado fenomenal, a mi también me lo parece. 

 

Pues el martes ML (mi ex-mujer), mi hijo y yo, nos encaminaremos a recoger a Nanuk y a Nadia.  He alquilado una furgoneta para el viaje, a ver como va, ya sabéis como es esto, los perros pueden vomitar, ponerse nerviosos, así que confiemos en que todo vaya bien. 

 

También he comprado un frigorífico y una lavadora.  Lo he hecho en el pueblo. Llamé por teléfono a la tienda de electrodomésticos del pueblo, quede con Andrés, así se llama el colega y venga, una nevera y una lavadora. Me las trajo esa misma tarde y trato de arreglarme la taza de arriba del water, pero imposible.  Ha de ponerme una nueva taza, y lo hará la semana que viene. 

 

También pregunté por alguien para limpiar la casa de vez en cuando. Pregunté en el bar de aquí al lado.  La mujer del bar (que a mi me da que está un poco loca), me dijo que sí, que conocía a alguien. La dejé mi teléfono y mi nombre, pero aquí no ha llamado nadie.  Digo que está loca porque a mi me dio la sensación de que a pesar de que me afirmó con vehemencia que avisaría a una persona, en ese mismo instante yo pensaba que no lo haría. Voy más allá. Ella, sin mirarme a la cara, mientras fregaba vasos me afirmaba que avisaría a alguien, pero yo sabía que no lo haría, y ella también sabía lo que yo pensaba. Aún así, firmamos aquel absurdo pacto que no se iba a cumplir.

 

 

Aún no he podado los árboles, pero creo que mañana me voy a decidir a hacerlo. Las ramas ya tocan el suelo. Me duelen los píes. 

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