Colono 42

por Fausto Lipomedes  -  2 Mayo 2014, 23:54  -  #Colono

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Por la ventana se cuela el murmullo de la feria de La Virgen de la Paloma.  El rugido del animador de la tómbola, trozos de chotis que aparecen o desaparecen según sopla el viento, pisadas de miles de personas que deambulan,  sus miles de conversaciones, decenas de sintonías lejanas, más cercanas, todo ello, como una pelota compacta, entraba sin descanso por la ventanita pequeña de mi buhardilla, por la que tiendo la ropa. Y todo aquello me reclamaba, me hacía sentir absurdo en casa, a oscuras, quieto, sin saber que hacer, sabiendo que bajaría a la calle a pesar de los cinco pisos de escaleras empinadas de madera.  Fui al cuarto de baño, cogí los calzoncillos que ya había echado al ceso de ropa sucia, me enfundé mis vaqueros y una camiseta, las zapatillas de deporte y me lancé a lo que ya sabía. 

¿Y qué sabía?. 

Lo que vi, felicidad, mucha felicidad y sonrisas, música en la calle y gente bailando, sudando, churretes de sudor bajo las luces blancas de las tómbolas, los puestos de churros y limonada y más tómbolas y más puestos para comer y engordar mientras sudas y tiran las costuras de la ropa en la noche asfixiaste de agosto.. Tómbolas, más tómbolas y puestos para comer y beber, eso era la feria de La Paloma, ruido de cientos de músicas mezcladas entre ellas, más tómbolas, muchas tómbolas con la galería de regalos de mierda que obtienes si te toca el número o si aciertas con la bola a los botes o con los perdigones a los palillos.  Y la gente sudorosa, cansada, aburrida, hasta los huevos de estar cansada, deambula, va por las calles siguiendo una masa ingente de gentes que no saben donde van, donde hay más luces, donde grita más el animador de feria, un hijo de puta con bigote, muerto de hambre que hace chistes sobre la suegra, sobre el dinero, que se excita frente a la masa y que quiere o quiso ser hombre espectáculo, y no es más que una puta mierda de tío chillón reclamando a borregos para sortear mierdas de regalos. La gente, estúpida se queda boquiabierta frente al animador, no sé porque.  Están como atontaditos, dan ganas de darles una hostia a ver si reaccionan.  A ver si cae un chaparrón como ayer y se van todos corriendo como ratas, porque eso sí, no soportan la lluvia en agosto, nadie se moja, todo el mundo se refugia del agua. 

Volví a casa sabiendo ya como volvería, cansado, sudado, aturdido.  Subí los empinados escalones, llegué arriba, asfixiado, la sangre golpeándome en las sienes, abrí la puerta, la oscuridad y el ruido de la feria, pero ya sabía lo que era y ya no me interesaba.  Lo sabía antes de bajar pero me desconcertó.  Yo también quiero disfrutar con lo de los demás, ¿por qué no ocurre?. 

 

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