Colono 20

por Fausto Lipomedes  -  8 Enero 2014, 01:06  -  #Colono

4DPict.jpgMe encuentro cansado, derrotado, sin ganas de continuar con nada. Han pasado las Navidades. Estuve con S. en la costa, y ella aso el último día del año en el campo conmigo y con el crío. Durante un par de semanas, hemos tenido una especie de tregua silenciosa amenizada con dos polvos, que ya ni siquiera sabría calificar si buenos o no. Ha estado dormitando estos quince días, callada.  Apenas la he podido arrancar una sonrisa, si acaso alguna ilusión cuando le he hablado de sus cuadros y de que a mi me parecen buenos. Tras el momento álgido, y como siempre, la convivencia se ha ido debilitando hasta ser sólo como un hilillo de vida en un enfermo profundamente dolido y dañado. Anoche tuvimo la primera bronca del año. Yo hasta di un patada al pub  que hace de mesa baja, una caja roja grande. Todo salió por los aires, un vaso de agua derramado sobre la alfombra, voces, “hijo de puta” por aquí, “yo no te puedo ayudar a salir de tu mierda de agobio”, “tu no sabes querer a nadie”, “te estás volviendo loca, te vas a volver loca, deja ya de fumar esa mierda”. Esa mierda. Fue todo una gran mierda, y como tal se va a la mierda. 

Llevamos todo el día sin hablarnos. Ahora ella está en un cuarto, yo en el mío, no nos intercambíamos palabra, es tan doloroso.

Me he venido solo al campo. ¿Cómo iba a venir ella?. Ayer, mientras venía llamé a B. Nada de nada, un par de chistes y a ver si nos vemos a finales de mes. No hice nada durante toda la tarde. Me tentó la idea de llamarla, pero al final me enrollé viendo televisión y me desperté a las doce en el sillón.

Esta mañana he estado pintando, nada, una cagada, la encina que se me ha ido del todo, está sin definir, sólo son manchas verdes. Por fin, casi sin pensarlo, he llamado a S.. Me ha cogido el teléfono, Se acababa de levantar, eran las tres de la tarde. Como siempre, yo diciéndola que la echaba de menos y ella callada. “De verdad, con lo que ocurrió el otro día creo, y te lo digo en serio, que tenemos muy poco que decirnos ya”. Se refería a la patada del pub, digo yo. Y, ¿por qué la llamo?. 

Se me ha pasado por la imaginación salir esta noche de marcha, ¿pero dónde voy?. Luego me pasa lo que me ha pasado ya en otras ocasiones, que me tiro frente a una copa toda una noche esperando ver a una dama solitaria en busca de compañía, y no hay ni una, y me las piro más jodido que nunca, y repitiéndome a mi mismo que es una tontería esa actitud. Aquí estoy, solo, aburrido, me siento fracasado con la pintura, y ya no os quiero ni decir con la escritura. Sin saber qué hacer, haciéndome un café y encendiendo la chimenea, fumando como un cosaco, y con ganas de que existieran todas las circunstancias favorables para que en esta fría tarde invernal estuviéramos en la cama, sudados, oliendo a sexo. 

He dado un gran paseo con los perros. El pobre N. parece que se ha recuperado ya de su artritis, pero está viejo, es como si los músculos de sus patas traseras hubieran adelgazado y sólo sostuvieran las patas las fibras y los huesos. La perra, sin embargo, sigue tan despierta y tan pelota como siempre. 

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