Colono 17

por Fausto Lipomedes  -  26 Diciembre 2013, 01:17  -  #Colono

Casalonga 0612Estoy en el campo, llueve. Tenía la idea en mi cabeza de pasar aquí cuatro días a la semana, los dos del fin de semana y los lunes y los viernes, pero creo que no va a dar resultado. Me siento realmente intranquilo aquí, en medio de esta nada, mientras el resto del mundo está en movimiento. Anoche hubo tormenta, se jodió el televisor, y no sé que más. Debo de estar con pocas fuerzas pues me he cuestionado ya dos veces si ha sido una buena idea esto de la casa en el campo. Llovió con locura, al menos se ha regado el jardín, algo es algo. Parece que mi ímpetu inicial se esfuma. No he pintado más y tampoco he colocado más muebles excepto una estantería que me regaló mi ex. En fin, encima me he quedado sin tabaco, creo que voy a bajar a comprar, subiré, daré de comer a los chicos, me ducharé y me marcharé a Madrid. Los perros, a los que tiendo también a echarles la culpa, ¿no los tendría que haber traído aquí?, me lo empiezo a plantear también, ¡Uf!, que alguien haga algo que me vengo abajo. Ha llovido mogollón, y anoche los relámpagos convertían la noche en pleno día durante segundos. No se, cuando ocurre algo así siempre estoy esperando que se derrumbe una pared, que se venga abajo un techo o que aparezca una mancha de humedad inmensa e irreparable. No sé la razón por la que pienso que la casa, esta casa, mi casa, tiene algún truco, algún fallo por algún lado. El jardín está a sus anchas, cuando vengo, llego tan cansado o estoy tan cansino que no me apetece hacer nada. Todo crece, y el trozo de campo a la izquierda de la casa se está convirtiendo en una especie de proyecto de jungla de hierbas y plantas marcianas extrañas.

Tengo una gotera, bueno una mancha de humedad en el techo de mi habitación. La instalación de gas, bueno baste con decir que igual la han de poner nueva y externa. ¡Viva Dios!, además la economía se va a la mierda, se cae en picado todos los días, o se caen no se que cojones de índices bursátiles de los que no se nada de nada. No tengo el suficiente dinero para no preocuparme por el futuro, y es jodido porque me empieza a preocupar el futuro. Pienso que la relación que he iniciado con S. es absolutamente inviable. y no tengo ganas de decírselo a la cara. S. no es para mi, ni yo soy para ella, y supongo que se lo tendré que decir algún día, pero como siempre esperaré que ella saque el tema. Ayer volvió a sacar el tema del “bebito” como lo denomina ella. Ni de coña quiero otro niño, pañales, papillas, paseos, los eructitos, y la madre que le parió. Creo que acabó diciéndome en serio que se buscaría a otro tío con el que tener su bebito, menuda idiotez, ¿y a mi qué?. Ojalá lo haga. A propósito, llevamos más de una semana sin hacer el amor. . 

Pasa el tiempo y las cosas están como siguen: Llevo aquí, en el campo, cerca de seis meses, ¿o son ya seis meses?. No lo se, deben de ser ya seis meses. Ayer acabó E. de tapar mi gotera, la que tenía en mi dormitorio. También ha venido con una “retro”,  una especie de maquinilla pequeña en forma de excavadora, con la que me han hecho la zanja que lleva la tubería desde el depósito del gas hasta la casa. Pero quietos, aún no tengo gas, ha de venir industria, decir que está OK y después habrá de venir un camión de Repsol a llenar el maldito depósito de 4.500 litros. 

Hoy es fiesta, S. no está aquí, creo que lo hemos dejado, yo estoy sin querer dar rienda suelta a mi duelo, conteniéndome, esperando que me lo confirme oficialmente, para así, comenzarlo oficialmente imaginándomela en brazos de otro. El caso es que no sé nada de ella desde unos mensajes que me envió ayer al móvil, a eso de las seis, diciéndome cosas como que: se encontraba fatal, confusa, sin ganas de hablar, sin ganas de ver a nadie, sin ganas de verme a mi tampoco. Esto último no lo decía, pero supongo que será también verdad puesto que no está aquí. Y desde entonces, es decir, hace ya 24 horas, no se nada de ella. Me ha dado el puntazo y según escribía estas palabras he llamado a casa: no está. ¿Estará ya con otro?, es de suponer, no sé.  El miércoles pasado, mientras almorzábamos, me dijo que no nos queríamos mucho, que no tenía claro su futuro conmigo, que ella quería tener un hijo y casarse, y que estaba segura de que lo nuestro no iba a ninguna parte. En definitiva, que quería cortar, eso no lo dijo, pero supongo que así será. En definitiva, S. se quiere casar y tener hijos, y que la compren una casa y dedicarse a cuidar a sus niños mientras el aguerrido marido lucha por llevar la carne al nido, y yo, la verdad, que no me veo en ese papel, pero si os soy sincero, la echo de menos, sobre todo en mi cama.

 

Mi proyecto de vida en el campo no sé como va, no sé si va o no va, si está estancado, pudriéndose o desmoronándose sin remedio. Yo persisto en él. Me trato de ilusionar. Limpio las hojas de mi jardín, sigo colgando cuadros, alimentando a mis perros, paseando con ellos. Me llama S., dice que me echa de menos, ¿será verdad?. Pero que está rara, tirada, tiradísima. Tengo unos vecinos, no hablo de ellos porque son insonoros, están a cierta distancia, y también creo que son invisibles, pero me he enterado, a través de ellos, que el anterior dueño de esta casa tenía perros, y los mató a tiros. ¡Que bestia!, por lo visto los dejaba aquí en la finca, sin comida, sólo con agua y no venía durante meses, claro, los animales se volvieron medio rabiosos, lograron escaparse y acabaron mordiendo a alguien, me he preguntado si el bestia sepultaría a los perros en la parcela. También me he enterado, que otro vecino se murió mientras regaba. Sí, estaba regando y ¡zas!, se cayo hacia atrás fulminado, como un pajarito. En fin, este sitio va a tener su puntito. 

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: