Colono 16

por Fausto Lipomedes  -  24 Diciembre 2013, 18:06  -  #Colono

 

Casalonga 0083

Se han ido hace un rato los del gas. Parece que todos van a ser problemas gracias a las chapuzas del anterior propietario de la casa. Ya sabéis, ese ser primario llamado I.. El de las lagrimitas cuando vendió la casa. Menudo hijo de su puta madre. Perdón por el lenguaje pero es que estoy un poco cabreado por los problemas con la calefacción . Será porque llegué anoche y hacía un poco de fresco. Menos mal que los perros me hicieron una recepción caliente, al igual que me la hicieron el miércoles cuando me escapé para verlos un rato. Estoy preocupado. Ya ha empezado el curso y parece que todos son problemas. Algunos clientes quieren reducir honorarios, otros que tenía previstos entrasen a la categoría de clientes, no acaban de decidirse o lo hacen por otro suministrador, y los que entran me mandan a Barcelona a una reunión de empresa el próximo día 13 para que los conozca, un coñazo. Me aburre esta vida. Las moscas han vuelto a parir, los perros parecen querer decirme cosas que no se descifrar, he intentado instalar un MODEM inalámbrico para tener conexión a Internet a través del teléfono móvil y nada de nada. ¡Joder!, lo cierto es que hoy llevo un día chungo. Me acaba de llamar S., que se viene hacia acá. Se ha puesto seria, está nerviosa, su traslado. A veces pienso que en menuda historia que me he metido con ella. Anoche cuando venía yo deseaba sexo, pero con alguien que no fuera ella, eso es todo una señal ¿no?. Más que sexo, lo que deseaba era morbo, es como si una vez hubiera colonizado las tierras nuevas necesitara nuevos horizontes.

Con mi ex las cosas se han enfriado a raíz del suceso aquel de madrugada con S. El otro día, hablando con ella interpreté que me echaba en cara que no me hubiera instalado aquí, para cuidar de los perros. En definitiva, que tenía a los perros abandonados. Bueno, no sé si es cierto o no, pero los perros a mi me producen angustia, vengo a verlos en cuanto puedo y me van a costar un dinero para pagar a G. para que venga a darlos de comer. No entiendo nada. Para ella, yo tendría que vivir aquí, única y exclusivamente para que los canes no estuvieran solos nunca ¿y yo qué?, me pregunto.  S. dice todo lo contrario: los perros, perros son y ahora están mejor que antes, total ¿de qué se pueden quejar? Pues claro que sí, me digo yo intentando asumir ese argumento.

 

Con respecto al jardín, lo tengo prácticamente abandonado. Considero que he terminado de extirpar lirios, aunque renacen algunos por aquí y allá, y quiero exterminarlos. He podado algo, he sido incapaz de instalar riego por aspersión, pero no me doy por vencido, y poca cosa más. No he consultado los libros que compré, además tienen la jodida manía en estos libros de llamar a los arbustos, árboles, plantas y demás por su nombre en latín o por su nombre científico. Pues que les den por el culo, no hay dios que los entienda, aburren. En definitiva, me sigo dejando llevar por la intuición. A veces no me gusto, preferiría no relacionarme con nadie, quizás llevar una vida de asceta, alejado del mundo y de las personas. Quizás como justificación echo las culpas a mi madre. Me sometió, me atrapó aprovechando ese amor desmesurado que los chicos sienten hacia su madre en ciertos años de su vida. Creo que ahora la detesto, no llego a odiarla, pero creo que sí, que siento rencor hacia ella, que la culpo de todas las cosas que me pasan por sus precariedades educacionales. Estuve comiendo con P.C. el miércoles pasado y compartíamos estas mismas ideas, aunque ella odia a su madre más que yo a la mía. Puede ser que yo esté todavía bajo su dominio.

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