Si buscas algo, olvídate de ello

por Fausto Lipomedes  -  12 Abril 2011, 17:19  -  #Nueva etapa

IMG00277-20110412-0945Hay días huecos, y hoy está siendo un de ellos. Hoy es uno de esos días, y me da un poco vergüenza decirlo, que me pagan por vestirme de romano, por patear la ciudad, por subir y bajar de ascensores, por estrechar manos, por sonreír, por acariciar hombros, por dar algún abrazo, y yo añado algún comentario ácido en el momento justo y preciso.  Un par de cafés por la mañana con un croissant de artesanía industrial. Van llegando los invitados, directivos ávidos de beneficios, directivos corrosivos de trajes arrugados, con sus dispositivos, sus tarjetas de identificación colgadas en la cintura, emulando a los agentes secretos, rasurados, guapos y feos, altos y bajitos, gordos y delgados, coche de empresa, manos libres, el móvil pegado a la oreja, sonrisa fácil, no voy yo a ser menos, tarjeta en mano, nunca llevo. Gimnasio por la tarde, menudo sacrificio, la barriguita, algún lío, los nenes, la call conference, la mujer que era monísima pero ahora en casa, estará con las amigas, en el centro comercial, con sus vaqueros blancos, marcando la tanguita, con otro lío con el chico de la piscina. Cruzas dos frases "hoy va a ser otro día de calor", todos cansados, agotados, estresados, vuelos, mañana me voy a….., llámame la semana que viene que regreso de San Francisco, se acaban los temas,  me acerco a dejar mi taza vacía, nadie me mira, no soy sujeto vital, me pierdo. 

 

IMG00278-20110412-1000Me gusta visitar los cuartos de baño de estos lugares de lujo, sobre todo para cerciorarme de que el proceso de estandarización del gusto sigue imparable y que el arte sigue oculto en manos de unos pocos. Nunca hay nadie en los cuartos de baño de estos sitios. Meo, lavo mis manos armoniosamente, acariciándolas, me miro en el espejo, resoplo y vuelta al ruedo. En la sala hay más gente, soy sujeto ya maduro, por lo tanto no me corresponde estar en vanguardia, no lo vigilo todo, sólo los puntos débiles y sensibles, miro de reojo, guiño un ojo, me repliego. Empieza el acto, y en cuanto bajan las luces, escapo a la calle.

 

abril2011 0395Mañana con viento, con tráfico. Ando entre amas de casas, niños pequeños, parados y mendigos. Me meto al metro.  He de ir luego a un almuerzo, son ya las doce, he quedado a la una y media. Doy vueltas inquieto, ya no puedo concentrarme, mejor dejo pasar el tiempo y voy andando al restaurante, dando un paseo.  Recorro la calle, miro escaparates y tiendas nuevas. Me encuentro a uno de los comensales en la puerta, me extraña que me reconozca, pero me reconoce. Habla por móvil, voy subiendo, es el piso 14. Sol y calor en la terraza, un Madrid jadeante y asfixiado. El Tribunal Supremo a mis pies, rodeado de coches oficiales.

 

IMG00282-20110412-1346Viene un tipo que me interesa, he de conseguir algo de él, comentario justo, bromita, halago y compromiso, me sale bien, palmada en la espalda y sonrisa, una copa de cava. Algún chistecito, paseo por la terraza, la corbata balanceándose al viento, me aburro. Camarero solícito, me identifica como el descarriado, o quizás como el pasota, me ofrece algo más de beber, miro mi copa de cava, está vacía, "pues un vinito blanco". Esta fresco, llegan las patatas fritas. Todos tenemos hambre.

 

abril2011 0397Llegan los comensales, de nuevo lo mismo que esta mañana. Empieza el almuerzo, me quedo fuera, cómodamente sentado en un sillón blanco, observo la gente que llega a este denostado sitio, a este lugar setentero, viejas glorias, caballeros que dicen esperar a una señora con problemas para mantenerse erguidos, zapatos lustrosos, dientes postizos, sonrisas con algunos toques de oro.  Todo queda en silencio, todos los grupos dentro de sus salas. Cruza corriendo mi camarero solícito. ¿Usted se queda a comer también, verdad?, me pregunta. No, me voy en cinco minutos. Nadie me echa de menos, están en sus negocios y en sus intereses. Me encanta mi abuelo, una y otra vez vuelve a mi memoria aquella frase suya que tanto practico: si buscas algo, olvídate de ello. Me vuelvo andando, mirando a la gente sentada en restaurantes, sintiéndome a contracorriente, un poco libre dentro de esta prisión, recluso con privilegios. Todos están dónde deben de estar y yo, supongo que también, sin pertenecer a ningún sitio. Aún me queda otra historia a las siete y media, como en los viejos teatros, tres actos.  Ojala, al doblar la esquina me topara contigo. 

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