Apartamento 5

por Fausto Lipomedes  -  2 Diciembre 2014, 01:13  -  #Apartamento

2014 1155Días después, con aquella foto en la cabeza, con aquella familia que recordaba y aún con la ternura que todo ello había levantado en mi, no pude dejar de escribir un poema. Y no fue el único, porque la ternura te conmueve y te convierte en bueno y te carga de buenas intenciones y te dota de la grandeza suficiente para marcarte altas metas y buenos sentimientos. Y yo me marqué el de querer a aquella mujer, aunque nunca fui capaz de hacerlo, de cuidarla y de ser palanca para que consiguiera sus sueños. Pero no fue posible o no fui capaz de ello. Pero escribí el primero de una serie de poemas y que luego agrupé bajo el título de Poemas Horteras, pues su calidad literaria distaba mucho de ser excelente. 

Estaba la niña, sobre la colina, mirando la vida.

Estaba la niña allí, oteando

Corre el aire. Su pelo azotando y el frío la va atrapando.

Estaba la niña sin saber explicarse.

Ayer, horizonte limpio y claro.

Hoy brumoso, no ve lo lejano.

Estaba la niña con miedo y quebranto, que se ha hecho de noche, hay ruidos extraños.

Estaba la niña casi llorando. 

Estaba la niña allá en lo alto.

Estaba la niña sin ganas de juegos.

Estaba la niña que ya no la veo.

No está ya la niña, sólo la noche. Lo oscuro la ha tragado.

Salgo corriendo, candil en mano.

Subo corriendo, alumbro el camino, con la luz, con mi aliento. Aparto la bruma, me guía su llanto. La grito, la llamo, la canto. La sé allí delante, siento su espanto. 

Llego, tiembla. La aparto la niebla. Apenas la veo, la miro a los ojos.

En medio de lo oscuro veo dos estrellas, oigo su sonrisa, a saltitos, tirita.

La abrazo.

La abrazo.

La estrujo.

 

Quiero ser su manto. 

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