Hacia el oeste, girar y girar

por Fausto Lipomedes  -  11 Enero 2011, 19:28  -  #La mesa

En el libro que estoy leyendo, el Señor Rachkovski, responsable del servicio de seguridad de Rusia a finales del siglo XIX,  le dice al capitán Simonini, un cuentista y falsificador que reside en París,  lo siguiente:  "El enemigo  es el amigo de los pueblos. Hace falta a alguien a quién odiar para sentirse justificados en la propia miseria. Siempre. El odio es la verdadera pasión primordial. Es el amor el que es una situación anómala. Por eso mataron a Cristo: hablaba contra natura. No se ama a nadie toda la vida, de esta esperanza imposible nacen el adulterio, el matricidio, la traición del amigo...En cambio, se puede odiar a alguien toda la vida. Con tal de que lo tengamos a mano, para alimentar nuestro odio. El odio calienta el corazón". 

 

Panorama 16Leo otra vez la frase, levanto la vista al horizonte, pues leo en la terraza. El día camina inexorable hacia  su atardecer y comienza a hacer verdadero frío.

 

Panorama 15Lo único que se me ocurre es que me gustaría coger el coche e irme contigo hacia el oeste, por ser éste el punto cardinal tradicionalmente más desconocido. Perdernos durante meses hacia el oeste, girar y girar para volver por el este hacia nuestro punto de partida. Pienso en hablar contigo de esta frase, divagar sobre ella, re leerla juntos, mirarnos y sonreír.  Besarnos, amarnos apasionadamente y volver a divagar sobre el significado de la frase. Se me ocurre que podríamos pasarnos la vida, amándonos y hablando sobre miles de frases y pensamientos, sobre colores y texturas, sobre simbologías, y de vez en cuando parar, y amarnos. Se hace de noche.

 

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