Cultura de la gilipollez

por Fausto Lipomedes  -  10 Septiembre 2009, 20:17  -  #Cosas de todos los días

La verdad que noy no tengo ganas de escribir, sólo de esconderme, quedarme traquilito, enroscado en la esquina del sillón, con la boca abierta, babeando, mientras espero pasen estos turbios tiempos mirando cualquiera de las distintas bazofias televisivas. Sigue haciendo calor, aunque lo soportas con optimismo, pues sabes que le queda poco a este eterno anticiclón. Aquí tenéis Madrid, esta mañana, este mediodía, aparentemente apacible, aparentemente ordenada y en calma, pero a pie de calle es todo turbio, es todo un caos, nervios, miedo, terror e incertidumbre entre sus habitantes. Todos vueltos ya de las vacaciones, de nuevo a las hojas excell de ventas, de nuevo los recortes, y esta situación de incertidumbre. Esperando todos algún dato positivo que permita encenderse una llamita de ilusión. El bobo de nuestro presidente subiendo impuestos, tratando de parecer determinante con sus decisiones errantes, mesiánico, tonto, imbécil. La gripe A afloja un poco, polémica por los distrubios de Pozuelo de Alarcón, debates de cincuentones sobre que hacemos con los jóvenes y menores del botellón mientras babean por llevarse a una adolescente a la cama, el maléfico alcalde vociferando que nos llevamos los juegos, la oposición acusando al gobierno de espionaje y de represión, la ministra de sanidad dando a conocer el plan estratégico para prevenir el contagio de la gripe A en los colegios (Telediarios, cámaras, periodistas a doquier para escuchar la siguiente gilipollez de boca de la maruja/ministra : el niño será llevado a una sala acompañado de un profesor que irá equipado con una máscara y esperarán allí a los padres), te cagas. Los prinicpes de Asturias tienen un baño de multitudes en Villarobledo (Albacete). El príncipe dice a los aldeanos que tengan confianza en el futuro, te vuelves a cagar. Cultura de la gilipollez. Vacio, un vacio existencial, el vacio de lo tonto, de lo absurdo. Algo así como una especie de vicio desmedido que acaba malformando. Sociedad amorfa que sólo se siente ilusionada con el fútbol, pero claro, me pregunto ¿que más queda? Todo es mentira, todo es formal, todo es una especie de pantomima absurda y sin sentido porque no se sabe cual es el destino. Yo al menos, hay días que pierdo el mío, y no quiero moverme, prefiero quedarme en el sillón, enroscado, babeando, mirando cualquiera de las bazofías televisivas, y es que ya no hay noticias, porque nada pasa. 
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