Especies Protegidas

por Fausto Lipomedes  -  31 Agosto 2009, 18:34  -  #Cosas de todos los días

Creo que me he pasado con la bici, o quizás sean los putos años. Se le olvida a la cabeza el cuerpo, lo que demuestra que por un lado va el espíritu y por otra, inexorable, la decadencia física. Supongo que habré de buscar el equilibrio, pues tengo el muslo derecho como con una brecha, y dolores en las caderas y la cintura. Jajajajaja, es tremendo, pero aún así, encantado de volver a coger la bicicleta en cuanto pueda. 

Gemía de dolor esta mañana, más molestias dolorosas que dolor en sí, y me he ido a tomar un cafe antes de subir a trabajar. Para ser un lunes 31 de agosto, y estar a las puertas la gran hecatombe del retorno (no por el trabajo, sino por los cientos de bulliciosos ciudadanos contándose las vacaciones), me he encontrado con la especie protegida. hacía tiempo que no sabía de ella, y como bien protegida y engordada, obviamente seguía en sus rutinas.

Ahi las tenemos, a las funcionarias, recién acabada su barrita con aceite, cigarrillo en ristre entre los dedos, como espadas en alto, perfectamente arregladas, claro que hay piezas que ya no hay quien las arregle, sus pulseras, sus anillos, sus relojes, sus bolsitos, chaquetitas de perlé acordes con el tiempo, ojos pintados, pelos de peluquería, maquilladas, y un culo enorme, enorme sobre sus taburetes, apoyadas en la barra del bar de al aldo del Ministerio, consumiendo su almuerzo, o quizás su desayuno, o quizas su media hora anti estress, o quizás su bonus de 20 minutos libre por exceso de tensión, o quizás su derecho a fumar un cigarro, o quizás simplemente escaqueadas.  

Ahí estaban las ciudadanas funcionarias, eje de la sociedad, pieza fundamental de la vertebración consumista, público de magazines del corazón, público que aplaude en platós, amantes de las rebajas y la compra a plazos, eternas afectadas por dietas, clientes de peluquerías, masajistas, fisoterapeutas, bingos, restaurantes y centros comerciales, turistas remotas de Halcón Viajes, adquisidoras de segundas viviendas en Gandía, clientes de El Corte Inglés con tarjeta de compra, masa protegida por las sociedades de consumidores, reclamadoras, consumidoras de comedia románticas absurdas, esposas, madres, amantes las que tiene suerte, base de la industria editorial rosa, portadoras de la sabiduria popular absurda, alérgicas a la literatura, al arte, a la pintura, pero nerviosas e incordiantes voluntarias para exposiciones y muestras. Ahi estaban las funcionarias. Que tu vida no dependa del criterio de una de ellas, la has cagado. Me pregunto si representan hoy en día el vigor social, la columna vertebral de una sociedad de derechos, sobreprotegida, amparada por la política preventiva, pero llena de trampas, creyentes del sistema, votadoras, simples como debe de ser un ciudadano, sumiso, obediente, con espacios acotados para gritar, para expresarse, para reclamar. Ya hemos vuelto todos, menos tu. 
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