Un camino infinito

por Fausto Lipomedes  -  30 Agosto 2009, 15:49  -  #En Bicicleta

Me he ido con la bici, hoy sí. Ni me lo he pensado. Siempre ocurre lo mismo, pensarlo, arrancar, da una inmensa pereza. Después,, una vez que estás sobre la montura, sientes esas ganas de irte lejos, de viajar, de ser libre. En varias ocasiones me he acordado de ti, nerviosa, con ese pedalear tuyo de adolescente alocada, siempre llegando la primera. Me acuerdo de ti, y viene a mi cabeza una imagen que rememoraba leyendo un libro de Stephen King, "IT". En él había un personaje, un chavalin cuyo más preciado tesoro era su bicicleta, una de esas bicicletas antiguas. La bici del chaval tenía un nombre, no me acuerdo ya de él, y transportaba al chico de un lado a otro a toda velocidad.


Viaje en amarillos y en colores blanquecinos. He salido temprano, aún hacía buena temperatura, y ahora que escribo, aún tengo en mi pituitaria el olor de la tierra y la paja seca. Un olor áspero, con una esencia de vida que ahora duerme. Se piensa sobre la bicicleta, se piensa mientras se sufre. A veces, es tan grande el sufimiento, que puedes lograr a dejar la mente en blanco. En las cuestas, durante minutos te debates entre seguir o no, te visualizas bajando de la montura y remolcando la bicicleta hasta el primer rellano, pero la mayoría de las veces es sólo un sueño mientras sigues pedaleando. eso me ha ocurrido hoy, al menos una vez, hacía tiempo que no cogía la bicicleta. Aún siendo un deporte asociado a la soledad, cuesta arrancar, como decía antes, o me cuesta a mi. En cuanto sales, piensas ya en la vuelta, porque aunque vayas a dar una vuelta, pedalear es siempre viajar. 

He salido de mi ruta habitual, he tomado un camino culebreante entre lomas de campos que se hundía en el horizonte. Quería saber dónde iba. Los caminos, aún estáticos, van siempre a algún sitio. Fiel a él, he segudio pedaleando por él, tratando de ver en algún recodo, sobre un alto, su destino. ha sido imposible, era un camino infinito. En un momento determinado me he dado cuenta de que estaba en medio de nada, rodeado por tierra, por campos labrados, esta mañana desiertos. He oido el silencio, salvo mi respiración y alguna cigarra, también el zumbido de algún insecto, el aire leve y el olor de la tierra seca. es en esos momentos que te sientes libre, que te sientes dueño de ti, que ves posible todo aquello que deseas, que descubres que no hay obstáculos ni tampoco problemas. Me he acordado tanto de ti mi vida. 

Acaba el día. Ya puede salirse fuera y ver como muere el jodido Sol. ese tirano, ese dictador que lleva gobernando sin interrupción desde hace tantos días. Te acabo de colgar. Excitada, como siempre que trabajas, con esa capacidad de satisfacer a todos que sólo tu tienes. Un beso.  
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