Estrellas fugaces

por Fausto Lipomedes  -  24 Agosto 2009, 08:28  -  #Cosas de todos los días

Todas las noches, a eso de las 00.44, aparece en el cielo un punto mortecino de luz. No es la luz de un avión, tampoco la luz de una estrella. Es un leve punto apenas luminiscente, más visible con el rabillo del ojo que si lo miras de frente. El punto de luz mortecina cruza lentamente un trozo de cielo negro. Has de entornar los ojos si quieres captar su trayectoria. Avanza lento, en silencio, y se adivina muy alto. Observarlo causa tensión, ya que si dejas de visualizarlo, igual ya no vuelves a encontrarlo. A veces parece ganar en intensidad lumínica convirtiéndose en milésimas de segundo en una estrella. Supongo que el objeto, en esos momentos, refleja la luz del Sol escondido detrás del horizonte. Se que no es un avión porque en su trayectoria diaria se cruza con las luces intermitentes de los aeroplanos, dentro de las cuales también se ven destellos rojos.

En un principio pensé que se trataba de un objeto volador no identificado, vamos un ovni, y me causó ilusión poder comprobar, por mi mismo, que había más vida que esta de petulantes en la de que nos desenvolvemos. Pero tampoco cuadraba, ya que el objeto cruzaba todas las noches a la misma hora, y siguiendo la misma trayectoria. Al final saqué la conclusión de que aquel objeto era un satélite. Un satélite, vaya a saber de que nacionalidad, cruza todas las noches sobre mi terraza, y me debe de observar alguien desde un centro de control lejano lleno de pantallas, a mi, recostado sobre una silla rota, mirando el negro cielo. Debe de observar mi cara de ojos ya cansados, observar a duras penas el objeto volador, e imagino a quien me observa, mirarme relajado desde una silla con ruedas de respaldo ergonómico reclinable.

Es una especie de ritual que se repite muchas noches, aquellas en las que no hay nubes ni luna llena o medio llena. Contemplar al satélite, también te proporciona ciertas sorpresas, como son las estrellas fugaces. Anoche vi dos, y si hay algo que cree tensión es luchar por encontrar un deseo en el breve tiempo que dura la estela de luz de una de estas estrellas. Curiosa superstición, pero confieso que es una en las que más creo. El problema es que como son caprichosas e imprevistas, no te da tiempo a observar, reaccionar ante el evento y a la vez pensar en ese deseo que, casi siempre suele ser el mismo. Anoche vi dos, en ambas traté de pensar en el mismo deseo, ambas veces, creo que con milésimas de segundos después de desaparecer el haz, pensé en ti. 
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