ESCONDIDO

por Fausto Lipomedes  -  19 Agosto 2009, 10:52  -  #Cosas de todos los días

Estoy escondido, agazapado, oculto. Me protego del puto Sol de verano. A pesar de mis esfuerzos, a pesar de cerrar ventanas y postigos, de bajar persianas y hacer girar esas frágiles láminas de plástico, la luminosidad y el calor que transporta, entra en mi escondite. 

El puto SOL rutinario parece haberme localizado con la precisión de un GPS militar y me dedica una de sus hercúleas llamaradas con la intención de achicharrar mi cerebro. Día tras día, uno detrás de otro, no recuerdo desde cuando, el puto SOL se cuelga, indefinido por su poder, sobre el horizonte, convirtiendo lo azul en blanco y lo rojo en un pálido rosa. Sudan las pelotas de los tipos y los coños de las tipas boquiabiertos bajo el astro. Se ponen flaccidas las plantas y las pollas, pierden su vigor los árboles y caen hacia abajo sus ramas en una especie de primera fase de derretimiento.  Huele el asfalto a asfalto muerto y descompuesto, escupen alientos de calor los aparatos del aire acondicionado, motores llevados al límite, continuamente disparándose los ventiladores de los automóviles, explotan los pedos de los transeuntes en llamaradas anaranjadas, resbalan gotas por vientres, frentes, cadezas y antebrazos. este puto SOL está ancabezonado en acabar con la vida sobre este minúsculo planeta repleto de historias, la mayoría mezquinas e insignificantes. 

El puto SOL ha perdido su calidez otoñal, su bienestar del invierno, y ahora quema y raspa. El SOL del verano, tan deseado por la cultura popular, de los amantes de los anticiclones y de la metereológia estable, tan plana como sus putas vidas.

Siempre he odiado el verano, mis más tempranos recuerdos lo asocian con broncas por mis malas notas del colegio. Los días alargados de luz significaban caras serias y reprimendas inútiles, y un posterior verano largo, tedioso y cargado de silencios saturados de calor. 

Andamos curvados, buscamos cornisas y aceras que proyecten sombras, buscamos la oscuridad, los espacios profundos y hundidos, tumbas donde poder descansar en este verano. El SOL nos mata con sus rayos como un dios mitológico ancestral y enfurecido. Será dios el SOL, será el SOL dios. Pues está cabreado y hasta los cojones de nosotros.  Hace unos días se supone que murio un escalador a 6.000 metros de altura. Con una pierna rota, poca comida, y adherido de frio, por allí por Pakistan. Blanco de ventisca, la presión del frio que contrae el cuerpo y el cerebro. El blanco SOl y el blanco frio nos matarán, elige el tuyo, depende de que paisaje te agrade más.  
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