El retorno al relativismo lusitano

por Fausto Lipomedes  -  29 Julio 2009, 19:22  -  #Cosas de todos los días

Pollo a la brasa, ensalada, un poco de pan, vino y flan, además del café, nuestra primera comida de vuelta a Portugal. Exquisito, con ese sabor que tiene lo portugués.  Un local sencillo, con gente sencilla, gestionado por gente sencilla: dos profesionales serios, los más grandes profesionales del mundo del pollo a la brasa. Re encuentro en Palencia, re encuentro lleno de recelos, de los nuestros. Re encuentro que pretende poner barreras al deseo del encuentro. Gafas progresivas, trozos de silencio camino de Salamanca. Noche en Ciudad Rodrigo, conversación bajo la noche, cena. Mi hijo gestiona el cariño, el amor entre él y yo. Se lo cuento a Rocio, me explayo con ella sobre el tema. A medida que le voy contando el tema, yo mismo me doy cuenta de él. Creo que es uno de los primeros análisis que hago sobre mi mismo. 

Huida hacia Portugal, destino Oporto. Noche de marea, marea rodante después de comer, marea nada más llegar al hotel La Bolsa. Salimos, nos volvemos a descansar. Ya estamos en Portugal, en medio de sus camioncitos que no son ni camiones ni furgonetas, pisando sus suelos empedrados, llevados por ese otro ritmo de país desarrollado para vivir, ojala no se desarrollen más.

Portugal, esqueleto humano recio, con sus eterna falta de ambición, su reflexión, anclada en hace 50 años, cuando los tiempos eran mejores y todo, absolutamente todo, era relativo. Gaviotas que vuelan, las oigo. neumáticos sobre los adoquines, y por lo demás, silencio, un país de silencio. 
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