Se muere el AVE

por Fausto Lipomedes  -  18 Junio 2009, 23:40  -  #Cosas de todos los días

Llego de noche y me vuelvo a marchar aún de noche. Vivo la noche sin parar y no se que hacer con el tiempo muerto dela oscuridad. Se disparan los dolores, los temores, nuestros peores pensamientos en medio de la negrura.

Me vence el sueño cuando me he de levantar. Algo se mueve en la carretera, pero es sólo un pivote estático con una pegatina refractante asustada por mis faros.

Viajeros de la madrugada, se desplazan mientras la ciudad duerme, mientras ni siquiera ha llegado la inconsciencia de me he de levantar a los cuerpos calientes, avanzo a 300 km por hora hacia Barcelona.

Barcelona, cuna de una época remota. Barcelona, con su complejo provinciano adornado de modernidad. Lo que me ocurre por la mañana es sólo rutina. Lo más llamativo un taxista que me ofrece un periódico y que rechazo respondiendo que ya estoy bien informado. Se rie, comenzamos a hablar de lo bien que está esto del AVE. Nos reímos más. El gesto cuando me bajo de su vehículo es enternecedor, mete su mano entre los asientos y me da una palmada en la rodilla como señal de solidaridad, de amistad, de reconocimiento humano.

Reuniones y hablo con mi chica. Se va muy lejos, al países de la media Luna, la mia hoy es blanca, blanquecina en un cielo azul que llora balnquecino. Comida con mi amiga Vilma. Hablamos de amor, de crisis, de desengaños, de la difícil etapa del medio siglo, de razones mezqeuinas escondidas en complicadas teorias justificativas.

Vuelvo a ver a Benito. Benito un gato de dieciocho años, un gato inquieto hace años, saltarin, ahora quieto, aposentado como un felino equipcio, majestuoso. Benito, lo acaricio, se deja acariciar, maulla de placer, creo que también porque reconoce mi olor, mi tono de voz, Benito aun sigue ahí y me emociono, porque me acuerdo de todo lo que he perdido, se ha perdido o, simplemente se ha ido. Barcelona siempre arranca de mi esa melancolía que parece atrapada en sus calles, en sus pequeños establecimientos, ajenos al tiempo, ajenos a la demanda, siempre con la misma oferta. 

Vuelta al AVE , vuela, llegaré a casa con luz. Pero no, el AVE se para, el AVE se muere. Dos horas después aparece otro AVE. Se situa a nuestra izquierda, hay que abordarlo. 
Movilización general. Todo el mundo llama a sus novias, sus maridos, sus mujeres, sus novios, sus hijos, llaman a sus sus, para no contar nada. Es su hecho más relevante. Esperame, llegaré tarde, suenan móviles, llamo a mi chica, vacio, tirado enmedio de la Alcarria. 
Ya hemos cruzado todos.  Hay alguien con un infarto en la cafeteria, un médico. Paramos en Guadalajara, espera el SAMUR, la poicia, lleno de luces centelleantes. 

De nuevo, de noche, vuelvo a casa. La maldición de la noche en los días más largos del año. La noche que hay en mi vida. feliz cumpleaños. 
 

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