Perdona y gracias

por Fausto Lipomedes  -  13 Junio 2009, 21:04  -  #Cosas de todos los días

Estoy tristísimo, ¿qué me pasa a veces? ¿Qué me vuelvo egoísta?, ¿Qué me vuelvo un miedoso? ¿Qué me encuentro solo? ¿Qué me ocurre a veces que arrojo mi vida por la alcantarilla? ¿Qué me pasa que me agoto? ¿En qué gasto las energías si nada me importa excepto tu? ¿Qué fibra sensible, qué recóndita fibra se dispara que luego me hace sentir tan perdido?
 

Ahora mismo sólo deseo hablar contigo. Nunca sabemos cuál será el último beso, la última caricia. Cuando lo descubrimos tratamos de recuperar su esencia, la de aquella que hicimos casi sin sentido, la de aquel que dimos pensando que era sólo uno más. ¿Y si hubiéramos sabido que era el último? Igual no me hubiera ido.

Estos dos párrafos son del pasado miércoles, víspera del 11 de junio, festivo en la capi. Te ibas, los abrazos de la noche después de mi poca cordura fueron sólo el sello de un amor, a veces, imposible. Supongo que nos asusta, o quizás nos de rabia que haya surgido tan tarde. En todo caso, también somos conscientes de que ya hemos traspasado la línea de marcha atrás, y seguiremos hacia adelante, sea para estrellarnos, sea para volar.

La mancha de la desesperanza, a veces, se extiende sobre los colores de nuestra vida, quizás, sólo de la mía, que tu ries, que tu vives en cada momento lo mejor de él. Me das envidia en eso, me causas admiración, te miro y trato de averiguar donde albergas esas pequeña maquinita, ese infímo transformador que te hace extraer la felicidad de la simple vida.

Volviste, te ibas y te diste la vuelta. Te ibas y yo me sentía desperanzado, un poco acabado y cansado, solo. Te mande un mensaje y me dijiste que te quedabas conmigo, alargabas unas horas tu vida conmigo, unas horas que son años en nuestra actual convivencia.

Vuelves a estar conmigo, y yo contigo. Nos olvidamos de nuestra realidad y construimos una inconsciente, una nada irreal, si acaso lo sea para todos aquellos que no somos tu y yo. Extraño y reconfortante vínculo que nos une, que nos hace re encontrarnos, que nos atrae aun siendo conscientes, a veces,  de la imposibilidad. Perdona y gracias,  

Te añoro ahora, ahora que de nuevo ya no estás. Te recuerdo mientras me miro en los espejos observando mi cara hinchada. Hablo contigo por teléfono, y cada vez me siento más contigo. Un relámpago, Tormenta, tremendas temperaturas que provocan, jajajaja, como dicen: Nubes de evolución diurna.  


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