Blanco y negro

por Fausto Lipomedes  -  3 Junio 2009, 21:38  -  #Cosas de todos los días

Me duele la cabeza, es del vino de la comida, del gin tonic de la sobremesa, del calor, del bochorno, del taxi de vuelta, de los ruidos de las obras, del zumbido de los aires acondicionados, de frases improvisadas en  reuniones apestosas,  de tontas decisiones. En fin, un día cualquiera, uno más de una larga lista. 

Creo que soy un asocial en medio de un trabajo necesariamente social, un trabajo de relaciones, de saludos, de frases como "a ver cuando comemos", "tomemos un café y charlemos", "te llamo y quedamos". Pura contradicción entre lo que siento y lo que debo de hacer, entre lo que parezco y lo que en realidad soy. Tampoco me importa. Ayer llegaba a casa, un abuelo paseaba a su perro, le adelanto con el coche, levanto mi mano en señal de saludo, él me mira. Aparco cien metros más adelante, llega el viejo y me dice que le disculpe, que el Sol deslumbra, y que no me ha devuelto el saludo. Es mi vecino. Le contesto que no hay nada que disculpar, y el me dice que "además como sois nuevos". ¿Nuevos? No vivo con nadie, y llevo más de tres años viviendo aqui.  Jajaja, menudo desconocimiento, pero así lo prefiero. Me dedico a dar a conocer, a gentes y a cosas, me cansa dar tanto a conocer, hacer relevante lo que carece de brillo, hacer notorio lo que sólo es útil, o hacer creer importante a quien sólo quiere parecerlo. Cansa dedicarse a montar decorados de cartón piedra, y cuantos más creas, más te das cuenta de los muchos que hay hechos, y que en realidad, casi todo es un decorado de cartón piedra perennemente montado. 

Me dice mi chica que escriba. Aunque sólo sea una frase, un párrafo. Una idea que describa el día. Pienso en ella, en sus árboles que nacen de sus manos, árboles espirales, árboles blancos y negros.  

 

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: