Nunca pasa nada

por Fausto Lipomedes  -  1 Junio 2009, 23:01  -  #Cosas de todos los días

































Día de luces y de sombras. Día en el que la oscuridad se ha comido a la luz, o la luz entra y orada la soledad. Lunes negro y no por las bolsas, que siguen subiendo, sino por los acontecimientos, en los cuales no voy a entrar, ya que no viene al caso, ni hablar bien, ni hablar mal de nadie. En todo caso, día aciago, día de malos presagios, días de intuiciones retorcidas que vas viendo como van tomando forma hasta convertirse en un hecho más de tu realidad. 

Ante tales circunstancias he decidido escaparme al Retiro corriendo de espanto, cabalgando sobre mi bicicleta. Hay veces que sólo queda huir, no porque te asusten los acontecimientos, sino porque simplemente te espantan por su aburrimiento, por su sofisiticación, por su capacidad de volverte incapaz de resolverlos. En realidad, hay situaciones tan absurdamente sorprendentes que tienes dos opciones, dejar que te resbalen por tu protector de plástico o bien te hundes con ellos, ahogado, inmerso en un mar de angustia, y pluf, muerto.

Lo mejor, lo más sano y saludable es tumbarse al Sol y echarle una sonrisa. tengo una máxima: "Núnca pasa nada". Tememos las consecuencias, tememos el momento de enfrentarse a, tememos ser incapaces de...y cuando te das cuenta piensas en pasado sobre aquel terrible momento. 

Yo tengo una duda desde el bachillerato, una duda que jamás he logrado descifrar, a pesar de haberle dado muchas vueltas al tema, a pesar de haber reflexionado sobre ello, y  a pesar de haber cavilado sobre como resolvi aquel problema, no puedo explicarme como logré aprobar la literatura de no me acuerdo ya que curso. 

Supongo que aquel si era un problema y gordo en aquel entonces, problema que ahora, con el paso del tiempo, veo diminuto, en su verdadera dimensión. Porque lo peor de los problemas es sobredimensionarlos, sonbrealimentarlos y  dejar que se tumben burlonamente, encima de ti,  axfisiándote. Pero supongo que cada uno es como es, y no es tan fácil asumir las cosas de una forma u otra. Pero lo que debe de ser igual para todo el mundo es la capacidad de discernir entre lo absurdo y lo importante, y la mayoría de los problemas son absurdos, tremendamente absurdos. 

Tan absurdos como la puta  Fería del Libro. La pillo desprevenida, sola. No entiendo esta especie de feria de libros, llena de polvo, llena de calor, llena de paseantes entre los que tienes que auparte para ver libros, domingueros paseantes a los que tienes que oler, empujar, y aguantar ¿para qué? para ver un libro. Compratelo y leelo, ¡coño! 
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