Neuronas Mutantes

por Fausto Lipomedes  -  21 Mayo 2009, 11:17  -  #Cosas de todos los días

¿Quien dijo que la ciudad no tenía vida? Hoy he visto sus tripas, y también sus venas, verdes, rojas, naranjas y amarillas. Día nebuloso, día lechoso. Llegaremos a los 35 grados, infumable e insoportable. El Alcalde Maléfico tiene la ciudad abierta, operación a corazón abierto. Ignoro, y como yo millones de almas, que planes ocultos bajo tierra tiene el Maléfico. Supongo que no justificará esta mierda de ciudad que nos ha creado, con el rollito de los inexistentes juegos olímpicos que no va a haber, al menos aquí en Madrid. 

Puede ser que algo se haya podrido ya hasta su límite soportable de descomposición y no haya más remedio que abrir y estirpar.   Puede que el Alcalde, en realidad sea un agente infiltrado de alguna secta y lo que quiera es colmar la paciencia de nosotros, los ciudadanos, y provocar así una rebelión, una revuelta sangrienta en la que acabemos comiendo agentes de movilidad y obreros rumanos y marroquies, todos ellos con sus cascos y sus chalequitos fluorescentes. 

Sea como sea, en la capi estamos hartos, o quizás sólo esté harto yo. El ruido es insoportable, el polvo, calles cortadas, vueltas y más vueltas, espirales de tráfico, gente crispada, abuelos asustados, niños que juegan a las batallas estelares entre cráteres de escombros y automóviles mal aparcados; ejecutivos con sus trolleys pensando en sus ingresos, en sus ventas, esquivando charcos de fango, de cemento, la crisis, gente en marcha en medio de un país en paro.  

Nos está invadiendo el ruido, nos estamos acostumbrados a vivir con él. Nos estamos familiarizando con la obra constante, con los andamios, con los terrenos limitados, con señales de avisos, con precauciones, con la necesidad de casco, con el tenga usted cuidado, con las planchas de acero que tapan agujeros, con anclajes, con las gruas, excavadoras, camiones y volquetes, cubas de cemento, picos, palas, martillos neumáticos, perforadoras. Nos estamos acostumbrando a vivir entre obras constantes, y puede que acabemos asimilándolo. Puede que desarrollemos glándulas, quizás algún tipo de nueva neurona que transforme nuestro comportamiento, quizás fruto de ello nos parezca normal que nada haya cierto, nada sólido, nada estable, todo será una eterna obra, todo podrá ser intercambiable, no nos dolera abrir heridas, taparlas y consolarlas, y despues re abrirlas, hurgarlas y de nuevo a cerrarlas. Nadie nos parecerá suficiente, siempre buscaremos una mayor perfección, nos pasaremos la vida acondicionando nuestra vida, meteremos en ella ridiculas jardineras y señales luminosas, talaremos nuestras sombras y las intercambiaremos por grandes aceras para poder comprar paseando. Haremos de nuestra vida un gran ojo, que todo lo vea, que sólo sea capaz de ver el movimiento, los colores chillones, lo estético. Aprenderemos a sólo mirar lo de fuera, pasaremos de lo eterno, preferiremos el momento. Seremos Gremlins de vida efímera y oscura, locos, excitados, exhaltados, querremos vivirlo todo, experimentarlo, pero nada asimilaremos, el plástico no envejece, o brilla o está roto, no tiene término medio.

¡Cojones!, lo que da de sí un atasco.  
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