El artilugio

por Fausto Lipomedes  -  16 Mayo 2009, 11:51  -  #Cosas de todos los días

En una sala de reuniones aséptica y sin ornamento alguno, estaba reunido el C.I. (Consejo de Investigación). El Consejo esta formado por por la Unidad de Química Orgánica, con sus cuatro representantes; dos físicos, tres especialistas en manipulación de inteligencia artificial, y la decena habitual de representantes de la industria de alta tecnología. Tras los murmullos de los saludos y ciertos movimientos nerviosos mientras cada uno ocupaba sus silla en torno a la mesa de reuniones, comenzó a erigirse como líder de aquel grupo un tipo calvo de expresión adusta. 

Los miembros del grupo se sentaron, y aquel tipo se quedó en pie. Aquella mañana se iba a dar lectura a las bases del proyecto que el Mando Central (M.C.) quería proponer para adjudicación. El tipo calvo era el presidente de aquel organismo. El tipo aclaró su garganta y explicó con una voz ronca a todos los convocados, su intención de pasar por alto todo el preambulo previo.

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Igualmente --añadió mientras miraba a uno de los representantes de los grupos empresariales--, y teniendo en cuenta el pleito interpuesto por Cibernetic Design (C.D.), y que todos ustedes recuerdan, no se van a repartir fotocopias ni archivos de estas bases, para evitar que, posteriormente, se puedan interponer recursos apoyados en la razón dubitativa de original que invalida concesión". 

Cuando el presidente acabó de decir estas palabras todos los representantes miraron a uno de los presentes, y éste pareció engordar hichado por la satisfacción. 

Tras la puntualización, el presidente comenzó a hablar despacio a fin de permitir a los asistentes tomar notas, y comenzó a enumerar, uno a uno, los requisitos exigidos al ingenio. 

La base habrá de estar directamente asentada en el suelo. El engendro habrá de diseñarse de tal manera, que la superficie apreciable no descubra a la vista su centro motor. 
 
Básicamente, compondrá el conjunto los siguientes elementos: 

Un cilindro desplegable penpendicular al plano horizontal real donde se asiente el observador.

Veintisiete cilindros seis veces menores en diámetro con respecto al primero descrito, y setenta y uno más, en diámetro un medio a los anteriores, todos ellos desplegables. Los veintisiete primeros descritos se acoplarán en la base superior del vertical origen principal, de tal forma que conformen desde cuaqluier perspectiva una medio esfera y que situándose bajo el conjunto origien una cúpula, cuyo centro sea el cilindro origen. Los setenta y uno últimos han de acoplarse en los veintisiete anteriores, trs por cada uno. Toso el conjunto habrá de originar una impresión de caos ordenado y no aleatoriedad a cuaquier observador. 

Los setenta y un últimos cilindros habrán de soportar cada uno de ellos, cincuenta estructuras de deben de cumplir los siguientes requisitos:

Su nexo de unión al cilindro ha de ser completamente flexible para proporcionar cualquier movimiento ocasional que originen los factores climatológicos, bien sean estos últimos naturales u originados. 

Las cuatro mil cincuenta estructuras serán triangulares y su superficie no será lisa, sino con un acanalamiento central del que partirán seis acanalamientos, tres a cada lado, con cuarenta y cinco grados con respecto al central. 

Su disposición ha de ser tal que cualquier observador que bajo la estructura visualice el exterior, encuentre dificultada su intención. Al ismo tiempo ha de sentirse protegido pero no ocultado con fiabilidad total de cuaqluier amenaza con caida en cualquier ángulo, y con final de trayectoria e impacto en el suelo. 

No se especifica medida alguna del conjunto, además de las descritas hasta ahora, pero la altura total del artilugio, no habrá de sobrepasar, en ningún caso, tres veces la que es considerada media del hombre. Respecto a la distancia de la forma cupular al suelo, tampoco se especifica la medida, pero habrá de respetar que cualquier observador pueda ejercer esta función en vertiente horizontal, desde el interior de la misma. 

Todo el conjunto habrá de desarrollarse desde cero, siendo su tiempo de apogeo de tres años. 

Los materiales a desarrollar habrán de integrar una estructura porosa sintética molecular, capaz de otrogar al conjunto distintas fases de envejecimiento, produciéndose una de desarrollo durante los tres primeros años, y otra posterior, más lenta, de cincuenta años, tiempo durante el cual el conjunto será operativo. Al cabo de este tiempo, cincuenta y tres años, el Mando Central, prevé la instalación de nuevas unidades, con posibilidades de mayores dimensiones y envergadura, así como distintos perfeccionamientos que oportunamente hará públicos para adjudicación. 

Los proyectos han de presentarse en el plazo de un año, y las primeras realizaciones tienen que estar operativas en dieciséis meses desde su adjudicación. 

El Presidente cerró la pantalla de su ordeandor y animó a los integrantes del C.I. a trabajar en el proyecto con el mayor ahínco posible a fin de conseguir la adjudicación. Algunos de los asistentes habían hecho dibujos en sus pizarras electrónicas y no encontraban sentido, ni utilidad alguna al artilugio. 

El Presidente se levantó y todos los reunidos le secundaron y esperaron a verle marchar por un hueco de la pared lateral de la sala.

El Presidente recorrió un largo pasillo que desembocaba en un amplio hall con cristales tintados. Tras cruzarlos salió al exterior. Miró a su alrededor y con un movimiento severo pidió a su asistente que le diese sus gafas oscuras. Observó ahora más lentamente el paisaje árido y desértico. El Sol se refeljaba en su cabeza, sacando de ella brillos y reflejos.

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¿No le parece algo absurdo el proyecto?--, preguntó a su asitente.
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Ignoro la utilidad que de él pueda proporcionarse el Mnadro Central señor--, respondió éste.
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Y yo, y yo. ¡Este maldito Sol! --dijo el Presidente al mismo tiempo que trataba de observar al astro.
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Es insoportable, si al menos hubiera de esos chismes naturales que me comentó antes, los..., los...
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Los árboles--, respondió el asistente.  

 


 
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