La fábrica de cemento

por Fausto Lipomedes  -  1 Mayo 2009, 17:01  -  #Cosas de todos los días

Es una magnífica fábrica de cemento. Es enorme, de hecho, es la segunda fabrica de cemento más grande de Europa. Es un lugar misterioso.  Sobre todo es magnífica si la ves de noche. Está en medio de la nada. Su silueta tortuosa se alza imponente rodeada de nada, sólo de campos de olivos pequeños, rugosos y solitarios. De noche la fábrica se llena de lucecitas haciéndote recordar las bases lunares de las películas de ciencia ficción. 

Se alternan cúpulas redondas con torres y chimeneas. Complicadas estructuras metálicas que parecen rampas de lanzamiento, sujetan depósitos de los que salen y entran tubos y tuberias. Arcillas negras se acumulan formando montañas y cordilleras. Hay un ruido constante de maquinaría. Un ruido sordo, monótono, una rotación sin fin, lenta y quejumbrosa.  

La fábrica de cemento parace haber escapado al tiempo. Se antoja impasible a todo lo que ocurre  a su alrededor. La puedes mirar todo lo que quieras, porque se deja contemplar. A mi me parece una fábrica de cemento muy coqueta. Por sus dimensiones y el espacio que ocupa, podría pensarse que es una mujer madura de grandes pechos, pero a mi se me antoja una delicada mujer con un carácter recio.  

La enorme fábrica de cemento tiene vida propia. Jamás he visto un ser humano dentro de ella. Paso todos los días frente a ella y me fijo de manera especial escudriñando entre sus huesos metálicos y sus miembros de hormigón, y jamas he visto a un ser humano dentro de ella.   Es por esta razón que el lugar se me antoja misterioso.  La fábrica de cemento es una referencia. A mi chica también le gusta, y cuando pasamos con el coche frente a ella, ejerce sobre nosotros cierto magnetismo. Conduzca quien conduzca ambos la contemplamos  sin hacer ningún comentario.  Es una especie de faro, una especie de totem inamovible, enorme, que te hace volver a la realidad, que te hace recuperar la memoria, haciéndote regresar de lejanos viajes, sueños, locuras o alucinaciones.

No creo que quisieran que les saliese bonita, es sólo una fábrica de cemento, pero les ha quedado preciosa. Rodeo la fabrica de cemento absorto, oyendo su ruido, admirando su aspecto básico. Sin colores ni adornos, seca, explícita. Quiero dejar de mirarla pero hacerlo me parece un desperdicio. Aminoro mi marcha, dejo de pedalear para poder relajarme y observar. Queda atrás la fábrica de cemento y me vuelvo a encontar yo solo con mi esfuerzo.

A lo lejos se ve Madrid. Antes de las torres de Florentino era difícil divisarla o distinguirla desde aquí, pero el enano constructor quiere tocar el cielo y me ha acercado la ciudad. Ha puesto una especie de chincheta roja sobre el terreno para indicar donde está la ciudad. 

Sigo mi camino, ahora cuesta arriba, pensando, sin dejar de pensar. Un pensamiento con cada pedalada. Será por el esfuerzo que todos giran en torno a temas pendientes de resolver. Algunos son reincidentes, los hay que se enroscan en mi cerebro. Unos traen a otros. Temas que debería hacer y no hago porque no me apetece hacerlo. temas que se que he de hacer pero que no tengo ni idea cuando. Temas que me dan miedo, temas sobre los cuales no se que hacer. Yo, el esfuerzo y mis pensamientos. 

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