Vagueando y viviendo

por Fausto Lipomedes  -  20 Abril 2009, 11:03  -  #Cosas de todos los días

Me he pasado el fin de semana viendo a niños montando en burro mientras sus padres, o bien les acompañan en la aventura espiral,   o bien los filman como un jefe de pista de circo desde el centro de la plaza circular. Me he pasado el fin de semana observando a mi chica. Hemos navegado por hondos mares de aguas negras y aguas cristalinas, tormentas y suaves brisas. 

 

Un fin de semana otoñal, con chubascos y lluvías, con Sol, con un excelente paseo en bicicleta y mi chica corriendo nerviosa, siempre llegando la primera, queriendo ir sus piernas más rápido que los pedales, la sobran energías, la sobra velocidad. 



Hemos estado mirando a la gente. Viendo parejas extrañas, construyendo guiones sobre sus vidas. Hemos actuado como detectives y como espías. Nos hemos reído, nos hemos guarecido de la lluvía con un vino en una mano y un platito con
paella en la otra. 



Hemos visto moteros y moteras embutidos en sus trajes crujientes. Mi chica los critica, yo también. Son tan escandalosos con sus motos ruidosas, tan absurdos con sus trajes de guerreros medievales, dados de si en el culo. Andan pesadamente como astronautas con el casco en la mano y ellas con sus melenas rubías teñidas y de peluquería, despeinadas, desgreñadas, cayendo sobre sus hombros negros. 

Hemos estado, dentro y fuera de casa. Hemos estado juntos, eso era lo esencial, da igual dónde. Hemos estado trabajando, con pereza. Nos hemos dejado llevar por la pereza. Nos hemos abrazado, nos hemos besado. Apenas si hemos hablado del futuro. Lo intuimos, lo sentimos, pero no hemos trazado líneas ni dibujado planos. 

 



















Se me antoja dura la torre, demasiado dura y erguida. Antítesis de como me encuentro. Siempre me ocurre igual cuando se va mi chica. Yo me voy de su lado y vengo aquí. Cuando vuelvo ella no está, y comienza todo de nuevo. 
 
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: