Recuerdos de Mazinger Zeta

por Fausto Lipomedes  -  6 Abril 2009, 14:04  -  #Cosas de todos los días

Es mi Mazinger Zeta. Era la serie de dibujos animados que se veía en mi niñez. Realmente no se a qué edad veía yo estos dibujos animados. Los niños de 12 años de hace años, nada tienen que ver con los niños de 12 años de ahora. Mazinger Zeta tenía una novia (por denominarla de alguna forma). También era una mujer robot, con dos tetas puntiagudas amarillas, que en realidad eran dos misiles que lanzaba contra sus enemigos.

No se porque, a mi se me quedó grabado Mazinger Zeta, y no Afrodita (creo recordar que así se llamaba la mujer robot). Había explosiones en la serie, y luchas. Mazinger Zeta y Afrodita tenían una relación un tanto especial. En realidad, su unión era meramente profesional. No recuerdo ningún otro tipo de vínculo entre ambos, o no tenía yo claro aún que era eso de las relaciones afectivas con todas sus derivadas y tipologías.

Para mi sólo existía el bien y el mal, y había héroes que luchaban por el bien contra los villanos que representaban el mal. Si dos tipos, del mismo o de diferente sexo, eran compis, no dudaba de que morirían el uno por el otro y no podía imaginar ningún suceso (real o imaginario), que pudiera erosionar esa fidelidad.

Aquí los tenéis a los dos. Hubiera jurado que las tetas de ella eran amarillas, pero no, eran rosas. El caso, es que Mazinger Zeta y su compañera Afrodita se enfrentaban a los malos a través de todo el mundo y parecía (si eran novios), que tanto sus relaciones sexuales, como el respeto mutuo, el espacio de libertad que uno dejaba al otro, sus proyecciones profesionales y personales, su derecho a la intimidad, sus objetivos comunes, los vínculos con sus respectivas familias (de sangre o políticas), eran perfectos, ya que ambos nunca se peleaban, nunca rivalizaban. La verdad que nunca tenían peloteras, y mira que su vida era estresada y siempre sometida a los peligros más extremos.

La verdad, lo que me gustaba de esta época, tanto de los dibujos animados que llegaban de Japón, como de las pelis que daba la 1 al mediodía, es que sabías con quien tenías que ir. Estaban claras las líneas de separación entre los buenos y los malos. Nobleza versus villania, valentía versus cobardía, verdad versus mentira.

Todo eran un mundo de sí o de no, de blancos o de negros. Sobre todo era un mundo donde se sabía decir NO, Tomar partido resultaba claro. Con lo cual, la conciencia estaba tranquila, dormías bien, y tenías ganas de sentirse sano y en forma, para salvar a mujeres en peligro de ser atacadas por los indios, o de salvar al mundo de un malvado con ansías apocalípticas.

Era un mundo sin variables, sin distintos puntos de vista. Había heroes que sacaban fuerzas de flaquezas para, por pelotas, derrotar a los malos. Tenían las ideas claras y luchaban por objetivos nobles, enraizados en los más loables valores del ser humano.

Era un mundo sencillo como un Donuts, lleno de personajes secundarios, de cuya vida nada sabías. La vida se vivía al momento, lo importante era el presente, como la escena de la película o de la serie. Los problemas quedaban resueltos en cada capítulo, y los nuevos ya vendrían la semana que viene.

Esto viene porque hoy es un día complejo. Será esta semana prevacacionalen la que no sabes si trabajas o descansas. Será porque no se nada de mi chica y parece haberse cerrado en un mutismo que no entiendo. Será porque esta tarde tengo una resonancia magnética y me asaltan montones de dudas y temores. Será porque quiero un mundo sencillo, con asas duras de las que poder colgarte. Será que he acabado hastiado de escaparates de cumbres mundiales y no distingo a los buenos de los malos.

Será, simplemente, porque es lunes y todo está cansado, aburrido y pesado.



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