Madrid Fashion Week

por Fausto Lipomedes  -  1 Abril 2009, 13:57  -  #Cosas de todos los días


































El Corte Inglés se ha inventado el "Madrid Fashion Week", que más o menos traducido al español viene a decir, la semana de la moda de Madrid. Pero vende más lo de fashion. Un mujer/jovencita/niña con su chaquetita caída, su cabecita ladeada diciendo "soy tonta, ingenua, usame, hazme tu chica o tu mujer, mantenme o dame hijos", sostiene unos globos de colores, en señal de inocencia pervertida. Un mujer/jovencita/niña Lolita

La Fundación Areces que fundó Ramón Areces,el que fuera dueño de El Corte Inglés, y que ahora preside Isidoro Álvarez, el actual dueño, tiene como objetivo difundir la cultura, fomentar bla...bla...bla, y hace poco montó unas conferencias sobre la igualdad y sobre el desarrollo. ¡Que barbaridad!, promover la igualdad y vender a las mujeres el ¡vuelvete tonta!

Pero esto no venía a esto. O quizás sí. Una imagen tiene tanto poder. Una imagen transmite tantos conceptos, se puede leer de tantas formas.

Un grupo de huelguistas andaban por el Paseo de Recoletos. Chillaban, lanzaban proclamas y se encaminaban hacia no se que Ministerios. Los pins y pons con sus bombillitas azules y sus cascos, sus walki talkies y sus porritas les abren paso.  El sistema contra el que protestan les autoriza la protesta y, además, les facilita el camino para la protesta. ¡Que barbaridad!

La verdad que todas las protestas deberían acabar ante distintos centros de El Corté Inglés. La mejor base de datos sobre que nos gusta, nos deja de gustar, como consumimos, que deseamos, anhelamos. como nos financiamos, cuanto ganamos, cómo gastamos, la tiene El Corte Inglés. La famosa tarjeta de compras de El Corte Inglés es una especie de diario íntimo abierto a los directores de marketing y publicidad de esta cadena comercial, que dispone de la más completa y vasta radiografía social de nuestro querido país. 

Mientras tanto, estoicos e indiferentes a la protesta amparada por el sistema, el lío de tráfico que se monta es monumental.   Un camión que emite toneladas de CO2 y que no me explico que hace circulando por el centro de la ciudad a las 11.00 de la mañana, me impide la visión frontal, así que me he de conformar con la lateral. 

Pero en la lateral, las ruedas de otro camión que tampoco se que hace por el centro de Madrid a las 11.00 me deja también sin campo de visión. Pongo la radio, análisis de Obama y su viaje a Europa. Apago la radio.  Tamborileo con mis dedos el volante, silbo. Enciendo un pitillo aunque se que es malo y que el Gobierno recomienda no hacerlo. 

Los del Selur "Servicio de Limpieza Urgente", al igual que recogen la mierda de los caballos en los desfiles, recogen la basura que han dejado los manifestantes eliminando cualquier rastro de la protesta amparada por el sistema. Las protestas sólo quedan almacenadas en el saco de paciencia de los afectados.



Madrid queda limpio una vez más. El tráfico fluye con normalidad. El cielo vuelve a estar raso. Las nubes, después de su parada técnica de ayer, han reiniciado su viaje, o simplemente, como los manifestantes, han desaparecido. Vuelve la primavera a la capi. Los directores de marketing de El Corté Inglés recuperan su serenidad. Las ventas en su Fashion Week no mermarán esta semana. Hay que equiparse con ropa nueva para los cuatro días de vacaciones de la Semana Santa. ¡Ah!, y si quieres, con la tarjeta de compra de El Corte Inglés, también puedes adquirir el viaje.

Un nuevo susto. Algo pasa. Nuevos pins y pons con bombillitas azules se situan detrás de otro camión cargado de coches, que intenta meterse por un túnel en pleno centro de la ciudad a las 11.00 de la mañana. Los pins y pons son muy alarmistas, son como vaqueros a lomos de sus motocicletas de diseño llenas de pegatinas, escudos y numerajos.   

En esta ciudad ya no cabe nada más. El camión no cabe y los pins y pons no saben que hacer. El camión se les ha medio incrustado en los galibos del túnel. El tipo que conduce el camión carece de sentido alguno de las proporciones, o se le ha olvidado que cargaba, o sencillamente pensaba en cuanto tiempo mantendrá su trabajo, ya que transporta coches, y sabe que la industria del automóvil está mal.

Anoche oyó en el Telediario lo de la General Motors, no sabe exactamente qué sobre Obama y su negativa a dar más pasta a una industria que no vende. También algo de Chrysler y su fusión con Fiat, la marca de coches que transporta él. El camionero esta turbado, los pins y pons hacen sonar sus silbatos y le incriminan, piensa en Obama, en que no da más pasta a la industria del automóvil, prefiere dársela a los bancos para que puedan prestar pasta al camionero, que a su vez se la dará a su mujer para que vaya a la Madrid Fashion Week de El Corte Inglés, mientras su hijo, estudiante de Sociología consigue una beca de la Fundación Ramón Areces para investigar sobre la igualdad de los pueblos, de los hombres, de los países. ¡Que barbaridad!

Mañana de contrariedades, mañana de pensamientos veloces. Me falta conversación. Ayer apenas pude hablar con mi chica de cosas mucho más veraces que todo esto que te cuenta la ciudad. Esta mañana no la he localizado, y ha sido imposible cargar mis pilas. Sólo me queda pensar en lo externo. Mañana de barbaridades. Necesito un poso de tranquilidad.  

Me la dan los lánguidos funcionarios. Ajenos al tiempo, una vida tranquila que se les acumula en el culo, potenciales usuarios de la Fashion Week de El Corte Ingles. Fumadores, pues si tosen o sienten cierto rumor de dolor en sus dedos, de tanto extraer pitillos, cojen bajas de semanas hasta que desaparece el malestar.A veces quisiera ser funcionario. Supongo que si lo fuera, envidiaría el ritmo frenético de la ciudad. La eterna contradicción "Cuando estoy en la selva me acuerdo de mi casa, y cuando estoy en mi casa me acuerdo de la selva" (apocalypsis now 1979).

Lo que necesito es tiempo. Sigo sin encontrar la hora robada.   

 
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