Sábado adomingado

por Fausto Lipomedes  -  21 Marzo 2009, 21:35  -  #Cosas de todos los días

Hoy era sábado, pero parecía domingo. Día de familia, día de comida con mi madre, y con mi hijo. Me llevo mal con mi madre, no se muy bien las razones, o si las se no me apetece hablar de ellas. 

Domingo de sol, día radiante. Todo el día fuera. Estoy cansado.
He vuelto a mi barrio, el barrio en el que pasé mi infancia. Barrio obrero del sur de Madrid, barrio hoy ocupado por muchos inmigrantes. Calles pequeñas atestadas de tráfico. Casas igual de grandes que las de ahora, pero más modestas. 

 Barrio de recodos, semaforitos y montones de peatones cruzando por las esquinas, carritos, niños pequeños y los colores estridentes de la ropa festiva de los inmigrantes. Volantes en las faldas, lazos las niñas, sandalias, calcetines con borlas naranjas. 
 Mi madre ya ha subido al coche. Su perfume es embriagante, esos perfumes de señora mayor que envuelve y atenaza. Mi madre tiene la cualidad de no parar de hablar. Creo que su forma de respirar es hablando. Lo malo es que ni a mi hijo ni a mi nos interesa lo que dice. Mi madre carece de sentido de la evolución. A mi me sigue tratando como si fuera un adolescente, y al adolesecente de mi hijo, como si fuera un niño. 

Mi colegio, los curas, los compañeros, todo ha quedado en silencio. Es otra época ya muerta. Hace años recibí una llamada de alguien de quien no recuerdo su nombre. Se identificó como compañero de bachillerato y me invitaba a una reunión de viejos alumnos. La idea me pareció magnífica. Llegó la noche del evento. Me vestí, bajé al coche y cuando metía la llave en la cerradura me di la vuelta, de pronto me entró pánico. 

Sábado adomingado de colores vivos. En Madrid combinan el blanco de las piedras con el azul y el verde. Niños en carritos complicados, vida familiar. Un poco cursi todo.  Domingo de dolor de cabeza, con luz blanquecina. 

Las obras están paradas. Los andamios vacios. He telefoneado a ELLA. Estaba cansada, conversación cortocircuitada. me siento solo sin ELLA, muy solo.  
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