La crisis se acaba, que pena

por Fausto Lipomedes  -  11 Marzo 2009, 14:55  -  #La crisis

A la crisis le queda poco. Las cosas están mejorando, y no os vayais a los índices bursátiles, ni a los informes macroeconómicos. Se palpa en el ambiente. Y no me digais que es fruto del efecto primavera. La revelación la he tenido esta mañana en la plaza de mi pueblo. 
Me imagino que estarán defraudados los ortodoxos, los empíricos, las ratas que devoran datos, los decisores que deciden sin mirar por la ventana, sólo sus putos windows.
¿Hasta cuando vais a seguir engordando?, ¿hasta cuando soportando a esa persona insoportable? Esto se acaba, esto no da más de sí. Los bancos tienen dinero fresco, las ratas de manos blancas ya han identificado, purgado y, en algunos casos eliminado, a los insolventes deudores. La culpa ha sido de ellos, y no de quienes prestaron el dinero. Hay dinero fresco hay que darle salida. Ratas empíricas, no busqueis la revelación del fin en el discurso de un banquero o en el discurso políticamente correcto de cualquier institución. Ratas, no habeis sido capaces de preveer lo que se vino encima, y no seréis capaces de pronosticar el futuro. No construis futuro, sólo consumis presente. 

Pronto os volverán a machacar con colores, con productos masivos y estándares con los que os querrán hacer sentir exclusivos. Volverá la compra desenfrenada y todos estaremos felices porque la cadena alimenticia del consumo volverá a poner orden en la jungla. 

Lo que aún queda por dilucidar es que efectos tendrá este susto, esta especie de arritmia del sistema. 

Creo que me quedaría satisfecho si la globalización diera tres pasos hacia atrás. En cierta medida ya ha empezado este proceso. Los dirigentes de empresas mundiales se estan dando cuenta que no pueden vender el mismo coche, el mismo refresco o el mismo maquillaje (anunciado por nuestra cabezona de Alcobenda Pe), en Pakistan, Noruega o Jérez. 

Lo que ya ha empezado a ocurrir es que estas multinacionales, las ONUS modernas, han empezado a adelgazar sus departamentos centrales, cargados de ejecutivos sin imaginación,  desarrollando plantillas estándares, rellenando informes a partir del trabajo de los demás, para mostrar al jefe supremo, una única visión del mundo. Un mundo en el que sólo existen aquellos mercados rentables, un mundo capado, irreal, mapamundis del consumo pintados en colores y donde los continentes pobres siempre son de color blanco. 

Espero que asi sea, que podamos volver a disfrutar de terrazas al aire libre en Paris y no de Starbucks. 

La crisis se acaba, que pena, no habrá revueltas populares, no habrá rebeliones, no habra movimientos de masas exigiendo justicia e igualdad, no habrá revolución, seguiremos soñando en todo ello. Volveremos a celebrar el día de la mujer, y el día contra el cancer, y el dia contra la violencia de género, y el de la no explotación del menor. Cada día tendremos nuestro lema para poder, comodamente, identificarnos con el que más queramos. Ésta, ha sido profunda, pero no ha sido la definitiva. 

 
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