Martes de lluvia en Madrid

por Fausto Lipomedes  -  3 Marzo 2009, 13:46  -  #Cosas de todos los días

Martes de lluvia en Madrid. Caos. Mi coche ya tiene quince años, echa humo por el capo del motor con la lluvia.  El calor que produce el motor en contraste con la fría lluvia crea una nube de vapor que miran los conductores de a mi alrededor. Todos estamos parados en la carretera de Valencia. Llego tarde a una reunión, llamo a un compañero, le pido que me sustituya mientras yo llego. Me salgo de la carretera en cuanto puedo, aparco el coche en un barrio al otro lado de la M-30, y desde alli, ¿cómo me transporto? en el Metro. 

¿A quién me vuelvo a encontrar? a nuestro apestoso amigo. Aunque voy tarde me detengo a sacarle unas fotos nuevas, me gustaría que le conocieráis más aún, que penséis en él y en cómo está jodiendo vuestras vidas el pavo.
Un hombre sereno, no fuma, puede aguantar la respiración sin abrir la boca. El culo le huele a colonia y en su cabeza bullen reuniones, reuniones en despachos de pisos altos con olor a desinfectante. Un hombre ajeno a la metereología, del despacho climatizado al coche climatizado. No se relaciona con otros seres humanos, de su casa, al ascensor que le lleva al garage. Sube a su coche, y con él a otro garage, a otro ascensor, a su despacho. Un hombre que quiere vender miles de gadgets a la gente que ni siquiera ve y con la que apenas se relaciona. 
 El hombre ahora sonrie, y vemos su dentadura uniforme, mordiente, un perro de multinacional. Sólo piensa en él, en su futuro, en su prestigio, su fama, su carrera profesional y en decenas de chorradas más. Se ve a si mismo en posturas, tomando decisiones irrelevantes pero graves. Agobios, estresses, gimnasios, spas, comidas, un audi, pilates, cintas de gimnasio, una rubia al lado, sudorosa, que le admira, una aventura, su reloj rolex, su traje, sus gadgets, sus hijos, su mujer --para hacer carrera hay que casarse--, su viaje a Disneyworld y sus hojas excell de planes de negocio, sus ventas, sus putas ventas con las que nos va a inundar, sus campañas de marketing, su publicidad, quiere arrasar el mercado, quiere exterminar a la competencia, y para ello hay que producir más y más, y cada vez más barato, zapatillas nike que hace un niño en la India a un coste de 1 y que venderá semanas despues a 1.000. Hay que pagar al deportista de élite que se las pone. El puto niño indio casi no cobra. A la mierda el planeta, a la mierda el ozono, las focas, las ballenas, a la mierda todo, la desforestación, la sequía, el efecto invernadero. Estos cabrones, acabarán vendiendo agua, y pasaremos sed, habrá anuncios en el metro de ofertas de agua. 

Día de lluvia en Madrid. he llegado tarde, pero he llegado. Acabo mi reunión y quiero cojer un autobús, pero no llega, el tráfico es un caos. Pillo un taxi.  El día está frio y molesto. me esperan en otra reunión a la que creo no llego tarde. Y luego aún tendré otra más en otro polígono de oficinas fuera de la ciudad. Recorro Madrid sin pensar en nada, confortablemente arrellanado en el asiento trasero del taxi, observando la incomodidad de la lluvia desde la comodidad del resguardo. Ahora pienso en mi chica. Está lejos, en otro entorno, en otra realidad, ajena a esto, yo ajeno a aquello. Pienso en las notitas que me dejó ayer antes de irse, las que vi por la noche cuando llegué a casa. Un momento de presente en el pasado, eso es un recuerdo, revivir y rememorar. Hemos eliminado tanto "titos" juntos. 
 Ya casi estoy llegando, cuanto ansiaría extender mi mano izquierda y encontrarme la de ella, los dos absortos mientras observamos por las ventanillas el día húmedo. 
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