Apuntes de la primera amistad

por Fausto Lipomedes  -  6 Septiembre 2021, 20:04  -  #amistad, #clases, #calidad

Y de pronto, echo de menos esa primera amistad. Y no la añoro ahora porque en estos momentos no disponga de ellas. No, en absoluto, lo que me hace pensar en ella es la pureza que llevaba implícita esa primera amistad. 
Todos la hemos tenido en algún momento de nuestra vida, algunos antes que otros, pero todos. Y si aún no la has disfrutado, llegará. Es imposible dejar esta existencia sin haber gozado de ella. 
Esa primera amistad, indiferentemente de que fuera con un hombre o con una mujer, tuvo la magia de convertirte, aunque aún no lo fueras, en un ser adulto. Y como tal,, fue la primera vez que alguien te llamaba por tu nombre, y lo hacía en serio. Nada de diminutivos o de motes cómo había ocurrido hasta entonces, no, tu nombre y pronunciado con determinación.
Esa primera amistad significó poder expresar a alguien, por vez primera, tus opiniones, tus puntos de vista sobre lo que en aquel momento te rodeara, ya fuera próximo o lejano, acotado o global, que más dio. Fue la primera vez que ordenaste tus ideas y, titubeando o dudando sobre tus aseveraciones y tu forma de expresarlas, la primera vez que tus pensamientos y visiones perdían su virginidad y eran emitidas al aire, y con ellas estabas dibujando los primeros apuntes de tu personalidad. 
Da igual que luego, con el paso de los años, te hayas desdicho de esas opiniones o que hayas cambiado radicalmente sobre tu forma de pensar. Aquella fue tu primera expresión independiente y te sentías importante porque alguien te escuchaba y seguramente te miraba a los ojos mientras lo hacía. 
De hecho, el día que ello ocurrió, al rato, quizás por la noche, ibas con una sonrisa colgada en los labios. Sabías que t
e habías convertido en alguien importante. Estabas asombrado por la extrañeza que te había causado descubrir a un ser nuevo que anidaba dentro de ti y al que nunca antes nadie te habían presentado. En la misma sonrisa saboreabas y te relamías con el hecho de que otra persona, sin saber muy bien la razón, te diera entidad propia y mostrara interés por ti, por el universo que encerrabas dentro y su interés en descubrirlo. Además, esa primera amistad, si la recordáis, no fue con alguien próximo, no fue con alguien de la pandilla, ni con ningún familiar. No, la primera amistad, y he ahí su capacidad de sorprender, es con alguien externo, con otro universo, con alguien que encontraste o que se cruzó en el que, en ese momento, comenzó a ser tu camino. 
Sí, yo recuerdo esa primera amistad y no me atrevo a decir que nivel de calidad tuviera, esa no es la cuestión. Lo importante es que te removió y sobre todo, te permitió saborear, también por vez primera, que es era eso de la libertad. 

 

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