A veces vas desencajado

por Fausto Lipomedes  -  20 Abril 2021, 23:53  -  #miedo, #dudas, #vacuna, #contradicción

Y acaba el día de hoy, me refiero al martes. No puedo decir que no haya pasado nada, pues muchas cosas han ocurrido. He interaccionado con numerosas personas, de viva voz, por teléfono, a través del mail o de las aplicaciones del móvil. Sí,  con muchas personas, pero a penas me quedaré con dos o tres conversaciones para archivar en mi cabeza; referentes, ideas hechos y pensamientos que poder extraer dentro de un tiempo para hilvanar una historia o para dar sentido a un acontecimiento futuro.  Hoy también he participado en un de esas videoconferencias multitudinarias. Y tan tarde acabó que hube de comer rápidamente para poder atender a otra en la que confieso, que si bien sabía que tenía que decir, no así cómo, ni en qué orden y con qué concierto. Eso es, a propósito del concierto; cómo una orquesta de virtuosos que no ha ensayado, así me he sentido en ella. Y es que a veces he de decir palabras sin apetecerme, o crear ideas sin encontrar el ahínco en ellas. 
Hoy he recibido el aviso de vacunación y me doy cuenta de mis altos niveles de indecisión; de la capacidad de contradicción que acompaña a mi ser, del miedoso que vive dentro de mí y también al hipocondriaco. Esto último lo justifico por el hecho de que gozo de una buena salud y no he tenido que enfrentarme a graves enfermedades o retoques severos, lo que me ha vuelto un gran ignorante sobre el mundo dedicado a arreglar las enfermedades y, consecuentemente, los padecimientos que ello conlleva al restaurado. 
Menudo cóctel de persona. Quizás sea que me he acostumbrado a vivir solo y me pienso mucho, o sin pensarme, doy vueltas alrededor de mi cabeza y depende de quién de todos esos sea quien la rodea, piense en unas cosas o en otras y cada vez de distinta manera. 
Es como cuando salgo a correr, porque sigo saliendo a pesar del esfuerzo que, cada vez que lo hago, es. Y ya una vez en el camino blanco, durante los primeros trotes, siento mi cuerpo y sus sensaciones y lo comparo con seres y estructuras varias según lo que me transmite. Y unas veces me siento un ser bajito y heterogéneo, otras un tronco al que no le pertenecen esas piernas, otras estas últimas están desmembradas y a duras penas unos huesos se coordinan con otros, otras veces soy un ser pesado, un viejo dinosaurio que huye del meteorito; a veces soy una máquina desengrasada pero incansable, capaz de seguir funcionando infinitamente a pesar de sus mermas, sus tuercas flojas y sus chirridos.  Ahora soy una catedral frágil y vieja de altas agujas y mañana puedo ser una capilla pequeña, románica, funcional. Y así, sintiendo que cada vez soy una cosa diferente o corro con trozos de cuerpos diferentes y abigarrados, quemo kilómetros, sintiendo que aquel en el que estoy será el último que pueda recorrer Supongo que así es un poco la vida, una carrera en la que a veces a veces avanzas desencajado y otras en la que simplemente te dejas llevar. 

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: