Tiempos muertos

por Fausto Lipomedes  -  12 Octubre 2020, 19:12  -  #tiempo muerto, #ocio, #placer, #ignorar

 

Un día más que muere. Tengo dolor de espalda, en un costado, el derecho, desde hace ya días. Cuando se lo cuento a alguien que me conoce se activa en él una bovina eléctrica pequeña en el cerebro y en su ojos se imponen la seriedad. Deben de pensar en el cáncer de pulmón, pues soy fumador, y esta es la típica edad en la que aparece a los que tienen mala suerte. Yo sigo aferrado a que es una contractura, y la duermo con una aspirina. Sólo estoy sin sentir la punzada tumbado y así me aposento a esta maravillosa hora del día. Y es maravillosa porque no me impongo nada de aquí en adelante. Me dejo llevar por el placer de no tener voluntad y percibir al cuerpo adormecerse, multiplicar exponencialmente su peso y aplastarse contra la superficie que lo sustenta. Romperé el hechizo para llamar a mi madre, entrada ya en una fase final de su existencia y en prepararme algo de cena de manera rápida. De ahí pasaré a ese deseo de no irme a la cama para no cerrar el día definitivamente ni encontrarme de golpe con uno nuevo. Vivo retirado de todo, no me informo de cómo van las cosas porque me agobia tanto muerto, prefiero pensar que todo marcha como evoluciona lo de mi alrededor; es decir, a ritmo lento y rutinario, sin sobresaltos. Me quedo dormido por pequeños intervalos muy intensos, tanto que en cada uno de ellos tengo múltiples sueños, pero siempre estoy mirando de reojo a la realidad, de tal forma que no pierdo la conciencia de que me he quedado dormido. He dejado el libro sobre mi estómago y he cruzado los brazos sobre mi pecho, como si fuera una momia egipcia. Oigo mi respiración y nada más, algún tic tac de un reloj que no para de cantar el paso del tiempo, incesante, pues no hay tiempos muertos. 

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