Blanco o negro

por Fausto Lipomedes  -  13 Octubre 2020, 20:54  -  #nuevas, #generaciones, #talento, #futuro, #sostenibilidad

Como cada día amanece más tarde (hoy a las 8.23), más tiempo corro de noche. Sigo intentando descifrar que me empuja a levantarme antes que los pájaros y lanzarme al páramo, que en algún momento, ya pronto, será frío. 
Hoy he visto árboles volando. Es un misterio indescifrable, ya que han arrancado ejemplares, algunos de ellos con decenas de años, para sustituirlos por otros iguales, pero más jóvenes y vigorosas. Se han arremolinado los vecinos en torno al hecho, todos haciéndose las mismas preguntas ¿qué cojones es esto? ¿Para esto han arrancado nuestro bosque, que ya daba sombra, frescor y cobijo a centenares de pájaros? ¿Para sustituirlo por otro igual, simplemente más joven y raquítico? 
Los operarios, observan el desconcierto y ellos deben de conocer las razones últimas, pero están viviendo sus minutos de gloria con aquellos observadores, así que no comparten con ellos la causa. Es su forma de sentirse importantes, de saborear el poder que da la información. Son ingenieros de la naturaleza, aunque son bajitos, emiten gruñidos y van vestidos con esos monos amarillos llenos de arrugas y bandas de colorines fluorescentes. 

 

El caso es que puede que en el reino arbóreo esté ocurriendo lo mismo que en el de los humanos, en el que las nuevas generaciones están sustituyendo a las viejas. Y bien está la sangre nueva, pero cuando trae bravura y fuerza y no una sustancia lechosa capaz sólo de mover cuerpos complacientes. 
Me vuelvo a casa y me topo con la nueva generación, delante mía, en un patinete, reduzco mi velocidad para no arrollarla, aunque ella tiene derecho, la han pintado un carril especial, sólo para ella. Altiva la niña de veintitantos, altiva y también culona, de no andar. Orgullosa, toda tiesa, sosteniendo su cuerpo al borde del sobrepeso sobre unos piececitos pequeños, en una postura ridícula, avanzando con la cabeza bien alta, seria, orgullosa de no emitir dióxido de carbono, en su artilugio eléctrico, convencida de estar viviendo en un planeta que ella sola está haciendo sostenible, con sus redes sociales en su bolsillo y sin producir nada, contamine o no, a cambio. 
Y en todo esto pienso por la noche mientras pienso en la mala suerte ser nube de noche, sin poder mostrar orgullosa tu barriga ni tampoco tu gama de grises, sobre todo ahora, que todo es blanco o negro.  

 

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