Liviano

por Fausto Lipomedes  -  27 Julio 2020, 13:14  -  #psicología, #forma, #de, #ser, #carácter

Siento mucho defraudar.  Siento mucho volverme imbécil, a veces, y transformarme en una persona distante. Y como soy muy peliculero,  emulo al ermitaño que domina desde la entrada de su cueva, elevada en la ladera de una montaña, un valle verde, húmedo, de nubes bajas plomizas. Un valle repleto de vida silvestre que no se ve, pero que se intuye. Lo siento, no es mi propósito, pero adopto esta actitud como un mecanismo de defensa cuando me siento hueco, como un cascaron que no guarda ya nada dentro de él. 

No acierto a adivinar las razones de esta sensación. Quiero suponer que me he vaciado, y no quiero ni pensar que la razón sea que no he tenido nunca nada dentro. Pero también me pregunto si habiéndolo tenido, sólo fuera un fruto carnoso pero de imposible ingestión como una castaña aún verde. Uno de esos frutos de los que el hombre, a lo largo de los siglos de habitar sobre la Tierra, no ha sabido sacar utilidad alguna, como sí lo ha hecho, por el contrario, de los cereales, los frutales o de innumerables  raíces y plantas. 

Os pido perdón a todos. No me guían las malas intenciones ni tampoco pretendo nada malo a nadie, al menos a los conocidos de mi entorno. Simplemente estoy buscando una fuente de energía para recargarme que hablando de seres humanos, también podría decirse que para ilusionarme.  

Soy un hombre que me conozco poco. Bueno, más que poco, casi nada. A veces estoy hablando con alguien y emito un juicio sobre mi mismo y la otra persona me mira asombrada y me dice ¿tú?, pero si tú eres así o eres asao…. 

En esos momentos me quedo perplejo y reflexiono sobre esa característica de mi carácter que acaban de identificarme pero que yo soy incapaz de atisbar o, en el peor de los casos, que yo entiendo que es completamente contraria a lo que yo pensaba. Es como si los demás fueran dándome a conocer a mí mismo por mi imposibilidad de definirme.  Sin duda, se trata de una limitación que no sé dónde ni en que momento comenzó a gestarse o quizás sea simplemente desidia o falta de interés. 

También me ocurre que viendo películas o leyendo libros me identifico con personajes y a través de sus razonamientos y justificaciones sobre sus conductas aprendo sobre las mías. Entonces ya no me siento tan extraño y me refuerzo. Siento un respaldo que ha de ser sólido, pues ha sido llevado al cine o alguien lo ha convertido en literatura. 

Esta incapacidad para saber cómo soy y sus razones me hace sentir un objeto liviano que no se sabe de donde vino, ni tampoco a dónde va y porque está aquí, ahora. En definitiva, estoy en tránsito, no tengo destino, soy inanimado y carezco de fuerza motriz. Estoy a merced de vientos y brisas e iré allí donde la dirección de sus ráfagas me lleven. Esta podría ser la explicación, pero al ser un ser humano, al estar cargado de perjuicios y sentimientos, por confusos que sean, esta situación me crea una extraña sensación de desnudez pues, en definitiva, no sé que piensan de mi los demás. Si soy sincero, este hecho tampoco es algo que me preocupe mucho, pero también es cierto que a veces me asusta. 
 

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