Hombres y mujeres del Renacimiento

por Fausto Lipomedes  -  1 Abril 2020, 20:37  -  #cambio, #sociedad, #nuevos tiempos, #refelxión, #inflexión

Hoy también ha llovido pero ha sido de una forma tan amable. Más que lluvia era un riego de agua limpia. Cada gota emitiendo destellos, como una piedra preciosa iluminada por un sol primaveral.  El día ha transcurrido entre una luminosidad clara y otra oscura, todo dependía de las nubes y de su tenacidad para hacer sombra al Astro. También han vuelto los pájaros, aunque parecen recelosos, y no todos se han aventurado a cruzar veloces el cielo. Hoy, por lo tanto, un día mejor, o quizás menos opresor que el de ayer. Tampoco he tenido mucho tiempo de disfrutarlo, porque el trabajo ha apretado. Sí, las empresas, desesperadas y ávidas, no sólo para capear este temporal, sino también para intentar sacar tajada de él. Al final todo depende del factor humano, de los tipos y las tipas que las dirigen, los que deciden qué posturas morales y qué compromisos adoptar, y hay mucha hiena suelta. 
También han aparecido los visionarios, siempre intentando llamar la atención y arrimar el ascua a su raquítica sardina. Me llaman la atención aquellos que afirman que esta crisis es un punto de inflexión, que le mundo va a cambiar, que nos va a hacer reflexionar, que la sociedad será más justa, que miraremos hacia otros asuntos hasta ahora olvidados. Sinceramente, no creo que nada cambie. Mirad a vuestro alrededor y observad. Mirad al televisor, (hoy si tengo), decidme si van a desaparecer los canales de televisión por streaming, el de Netflix, el Disney, el Prime Video, el HBO. Sí, al gente dejará de mirar, en manadas, la telemierda de tele 5 después de esto, y además en sus televisores de miles de pulgadas, planos, perfectos. Pero también renunciará a sus móviles, y borrará sus perfiles en las redes sociales para no seguir mostrando su patético ego. También nos arrancaremos de nuestras muñecas los smartwatchs que miden nuestro bienestar y, por supuesto, renunciaremos al coche, ese tan bonito y conectado; al igual que lo haremos a volar a Nueva York por 300 euros, ida y vuelta, o a cualquier lugar del mundo aprovechando ofertas y contrastadores. Ya no oremos más al cine a consumir, mansamente, cine de tercera sobre catástrofes y superhéroes, y todos dejaremos de cantar el puto Sobreviviré para concentrarnos escuchando una cantata de Bach o una de las canciones de la tierra de Mahler. Igualmente, usaremos para hacer fuego en la chimenea, toda la basura de best selles que tenemos en nuestras bibliotecas y pasaremos horas tranquilas y plácidas buscando con desesperación a clásicos y a los autores de la buena literatura. Tampoco compraremos más ropa de moda, de esa de temporada, de usar y tirar, porque tomaremos conciencia de las condiciones laborales de aquellos que las cosen en lejanos países. También renunciaremos a nuestro hogares cómodos y climatizados, a todos nuestros electrodomésticos . Por le contrario, abriremos nuestras casas a los inmigrantes y les proporcionaremos tranquilidad y alimento. Por supuesto que todo va a cambiar, dejaremos de ser ambiciosos, cobardes y envidiosos y todos nos convertiremos en hombres y mujeres del Renacimiento. 

 

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